Alumnos de dos asignaturas de Traducción e Interpretación continúan sin profesor

Matriculados y sin docencia. Ese es el estado de 75 alumnos de tres grupos del turno de tarde del citado grado, que esperan, cansados, una solución por parte de la UMA que no sea “acudir al turno de mañana como oyentes, que masifica las aulas”.

Llegar a la facultad y que el profesor no haya venido a clase es una alegría en muchos casos para el alumno, aunque no es el caso de los estudiantes de Traducción e Interpretación que se encuentran, desde que comenzara el curso, sin un docente que les imparta francés y alemán en el turno de tarde. Un profesor que ‘se da a la fuga’ y otra que simplemente nunca estuvo, aunque aparezca en el programa docente de las asignaturas, ese es el panorama al que se enfrentan casi un centenar de alumnos que esperan a que la UMA resuelva su situación.

En LA GENERAL hemos contactado con una de las alumnas afectadas, en este caso estudiante de segundo curso y que espera una solución para comenzar a recibir una asignatura –Lengua y cultura “C” aplicadas a la Traducción e Interpretación (III): Francés– de la que la profesora que debería impartir las clases no es tal y no encuentran más solución que acudir de oyentes a una masificada clase matinal.

“Los primeros días que teníamos la asignatura estuvimos yendo a clase y esperando más de 20 minutos sin que viniera un profesor; buscamos al representante del departamento pero por la tarde no hay nadie”, comienza relatándonos una de las afectadas. Aunque, en parte, nos les pilló por sorpresa, y es que el primer día sus compañeros de alemán comentaron que “el profesor que habían buscado renunció y buscaban otro”. No auguraba nada bueno el inicio del curso.

Un par de faltas sin avisar pueden ocurrir, aunque nos encontremos en una era en la que cualquiera tiene un teléfono móvil para avisar a conserjería y que estos den la noticia a los alumnos. Viendo que transcurrían los días y la situación no variaba, los alumnos, cuyo docente de francés no acudía a las clases programadas, contactaron “con una profesora que habló con la coordinadora y le dijo que nuestra profesora era Concepción [Mira Rueda], quien nos había dado francés en primero, pero que empezaba en octubre por un tema de papeleo”. Algo extraño, pero en la UMA todo puede pasar… A pesar de que les dieron esta información, los estudiantes se pusieron en contacto directamente con la supuesta profesora, y para su sorpresa “Concepción nos dijo que estaba contratada para dar clases de inglés” –en el programa docente aparece como profesora de francés–, a lo que hay que sumar que “en el programa docente aparece que la profesora que debe darnos clase es la misma que la de la mañana, que a su vez es la coordinadora, pero nos dijeron que eso era un error y que no era nuestra profesora”.

Un profesor que al parecer renuncia a la plaza –lógico y normal, en esta época tan boyante todo docente de alemán tiene millones de puestos a su disposición mejores que en la UMA, o eso parece–, una profesora a la que dicen contratar para un idioma y aparece en los programas docentes en otros, y 75 alumnos que varias semanas después de comenzar el curso aún no han recibido una sola clase. Esa es la situación. Mientras tanto, lo único que han comunicado a los estudiantes es que “están buscando un sustituto, un profesor que esté dispuesto a venir por la tarde”.

Con todas estas piezas sobre el tablero –y la clara ausencia de otras tantas– que esperan para comenzar la partida, la única solución que han dado a los alumnos es “acudir a las clases de la mañana como oyentes, pero no es una solución aceptable, sobre todo para quienes viven lejos”. Ante tal situación los alumnos implicados de francés decidieron de forma unánime no acudir: “no vamos a ir para masificar el aula y estar incómodos en clase”. Por su parte, los alumnos de alemán “han acudido alguna vez por la mañana y son demasiados alumnos para una clase”.

Una historia que se repite

No es la primera vez que los alumnos de este grado tienen problemas por ausencia de profesores, y es que el pasado curso ya se vieron en una situación similar, e incluso peor. La profesora que debía impartir inglés –la asignatura principal en el caso de los alumnos implicados– tras tres semanas de curso les dijo “yo no os voy a dar más clase, van a buscar un sustituto”, según nos comenta una de las implicadas. Esta ‘bomba de humo’ provocó que los estudiantes del turno de tarde estuvieran “tres semanas sin profesor”.

La solución momentánea, como ahora, fue acudir de oyentes por la mañana, hasta que finalmente consiguieron quien impartiera la asignatura. A pesar de esto, el docente que impartía las clases al grupo de alemán lo hacía por la mañana, lo que provocaba que “quienes vivían lejos se tenían que pasar el curso entero en la cafetería o la biblioteca, lo que supone un desgaste grande, ya que estabas todo el día en la universidad con muchas horas sin hacer nada”. Ante esa situación los alumnos hicieron “todo lo posible para que a ellos le pusieran sus clases por la tarde, que era lo más lógico”, pero “al final estuvieron todo el curso igual”. Este curso les comunicaron que “tanto los de alemán como lo de francés íbamos a tener las clases todas por la tarde, por lo que estábamos contentos”, pero al final el pasado siempre vuelve y ahora se encuentran con problemas con otra asignatura y, una vez más, la falta de profesorado.

Nuevos docentes, pero ¿para Traducción e Interpretación?

El Consejo de Gobierno de la UMA se reunió el pasado viernes, 18 de octubre, en una sesión extraordinaria con el fin de aprobar temas pendientes. La aprobación de 28 plazas para profesores asociados –es decir, profesionales que además de otro trabajo ejercen la docencia– fue una de las propuestas retomadas en esta reunión: plazas ya aprobadas en la sesión ordinaria del 25 de junio (concretamente en el Anexo 10), donde no se planteó el problema existente en Traducción e Interpretación.

La novedad de este último pleno es la solicitud de una autorización para crear una bolsa de ocho plazas de profesor asociado que permite atender necesidades ‘urgentes e inaplazables’. Los alumnos afectados rezan porque alguna de las otras 8 plazas, para las que se solicita crear una bolsa de trabajo que permita “atender las necesidades urgentes e inaplazables que pudieran producirse durante el curso académico”, sea para resolver la falta de docencia en el turno de tarde de Traducción e Interpretación.

“La UMA solo funciona cuando los alumnos actuamos, sino nunca hay prisa” afirma esta estudiante de segundo, y esperamos que funcione cuanto antes para que los alumnos que han abonado unas tasas para recibir una docencia obtengan una solución.

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Javi Gallardo

Crecí entre números. Cuando me cansé de calcular comencé a juntar letras. Ahora escribo textos largos para que parezca que sé algo.

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