Conversación en Secretaría

—Buenasss…

—¡Hombre! ¡A buenas horas! ¡Buenos días!

In the office
In the office.

—¿Cómo que a buenas horas? Que son las diez y diez, ¿eh? (Risas).

—Bueno, se supone que abrimos a las diez, pero vamos, que era broma de todas formas.

—Las diez, las diez y cuarto… ¿qué más da? (Risas)

—Tú mira la cola a ver si te da tan igual (Risas).

—Dios… ¿tanta gente un miércoles? ¿Qué le está pasando al mundo?

—Pues entre las notas del Trabajo de Fin de Gra-

—¡Pero si llegaron aquí ayer!

—Ya, pero las querrán ya. Estarán impacientes.

—Pues que se esperen. Tenemos cinco días para colgarlas, así que despacito y con buena letra. Si tienes prisa vístete despacio. ¿Sabes dónde están los que tuvieron prisa? En el cementero.

—Bueno, a ver si ellos piensan lo mismo…

—Me da igual.

—Bueno, para que te vayas preparando: también está el asunto de las becas. A muchos les ha llegado la notificación de que van a tener que pagar la matrícula por no haber recibido beca.

—Pues que paguen.

—No, si ya, pero habrá gente que no se lo espera y que estará indignada.

—Lo de siempre. Todo el año rascándose los huevos y ahora quieren beca. Que hubieran aprobado.

—A ver, tampoco es eso. Hay diferentes factores supong-

—¿Tú conoces de verdad a alguien que estudie, saque buenas notas y no reciba beca?

—Ten en cuenta que hay gente que se aprovecha y eso perjudica a los otr-

—No jodas. Mi hijo no paga matrícula porque yo soy parte del personal, pero vamos, que aun así… Las becas son para el que estudia y saca buenas notas. Para el que se lo merece en definitiva.

—Yo creo que deberían estar destinadas a los que tienen menos recursos. Al final el que es rico se la puede pagar saque buenas notas o no, pero hay «pobres» que compatibilizan las clases con el trabajo y con tirar de su familia que aunque aprueben se quedan fuera.

—Si tienen trabajo no serán tan pobres, ¿no? Es que tú misma te estás contradic-…

(Toc toc)

—… Ya estamos con las prisas.

—Vamos a ir abriendo, ¿no?

—Espera que ponga la chaqueta y esas cosas. Es que me parece muy hipócrita esto: ellos seguro que llegan tarde a clase pero nosotros tenemos que abrir a en punto. O incluso antes según les convenga.

—Hombre, la diferencia es que a nosotros nos pagan y ellos pagan por estudiar, ¿no? (Risas).

—¿Cómo que a ellos no? Si esta gente cada vez está más subvencionada. Es más fácil encontrarte a un estudiante en una discoteca gastándose el dinero de nuestros impuestos que en un museo.

—¿En un museo? Mientras vayan a la biblioteca… Lo del museo ya es opcional.

—La cultura es opcional, sí… Así está el país.

—Bueno, relax que esta mañana has venido calentito y vamos a tener lío (Risas).

—Hablando de calentito, ¿salimos a desayunar? Cómo me entraría ahora un pitufo mixto bien tostado y un café con leche. O zumo de naranja, no sé.

—Pero chico, que te van a rajar. Quítate un poco de cola al menos.

—¡Ni que esta gente me diera de comer! Pero bueno, salimos a las once y ya está. Y luego me voy a cagar a Derecho, que allí dan gratis El Economista.

Si te gusta, comparte...Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someoneShare on Google+Share on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *