Cuando perder la dignidad en las escaleras de Ciencias es una rutina

Hoy LA GENERAL te cuenta en primicia uno de los miles de millones de dilemas que tienen los alumnos de camino a sus clases, y es que nunca hasta ahora nadie pensaba que unas escaleras que parecían normales y hasta bonitas para ser la UMA iban a causar tanto revuelo en las piernas de los estudiantes.

Eran las 8:30 de la mañana cuando Gumersindo Gómez se apresuraba para no llegar tarde a sus clases de Publicidad. Cada mañana tiene que recorrer el caminito que le lleva desde su residencia hasta dicho centro, pasando por numerosas calles estrechas, el cruce del metro donde se juega la vida y unas escaleras próximas a la entrada de la Facultad.

Hasta aquí todo normal, si no fuera porque bajar las escalinatas supone toda una odisea. No se trata de unas escaleras normales en las que los peldaños miden 50 cm máximo, sino que ocupan casi 1 metro, lo que hace imposible bajarlas colocando un solo pie en cada peldaño, por lo que hay que poner dos en cada uno o alargar la pierna hasta parecer que uno hace estiramientos.

Sí, desgraciadamente hay cosas que están peor hechas que Rossy de Palma, y estas puñeteras escaleras son un claro ejemplo de ello. A medida que Gumer llega a dichas escaleras, pisa el primer peldaño, y se dispone a pisar el siguiente, siente que le es imposible avanzar, sus piernas sufrían demasiado, por lo que decidió quejarse de la construcción de las escaleras no sólo al decano de su Facultad, sino también al rector de la UMA, argumentando lo siguiente:

“Vamos a ver, las piernas del ser humano están hechas para subir o bajar escaleras con peldaños de menos de un metro, para así poder poner un pie en cada escalón y bajar en condiciones, no la mariconada esta de tener que alargar una pierna para llegar al siguiente peldaño, y ya ni te cuento si voy a la barrilada que se hace aquí al lao’ y tengo que bajarlas, es que la gente se cree que tengo un problema en las piernas, joder”.

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Pero esto no acaba aquí, porque LA GENERAL consiguió contactar con un estudiante repelente de Biología llamado Casquete Pérez, que afirma que “esas escaleras son súper sencillas de bajar, solo hay que ser de ciencias (jajaxd). Un peldaño con cada pie salvo el de en medio que es un poco más amplio que pones los dos antes de continuar”. Y afirma que “ese tipo de escaleras, que tienen una huella de, más o menos, medio metro o algo más, se hacían así para que los caballos pudieran subir por ellas. Son típicas de ciudades medievales. Por fisionomía, caballos, burros e incluso vacas no son capaces de bajar unas escaleras normales (de las que hay en cualquier casa), pero esas sí”.

La solución pasa por que cada umeño que se disponga a bajar las escaleras (puesto que subirlas no supone ningún problema) coja la rampa. Incluso cuando llueva. A no ser que midas 3 metros, entonces no sé qué haces leyendo esto.

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Lucía Martos

Improviso todo planificadamente.

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