David Burbano: “El arte tiene que ser para todos”

La cultura está de moda en Málaga, más si cabe en periodo electoral. La ciudad late, y en su corazón se lleva formando en los últimos años un entramado de cultura independiente. Tal y como expuso el Colectivo Croma en su documental ‘La ciudad emergente’, algo se está moviendo: aurículas y ventrículos llamados Villapuchero Factory, Casa Sostoa, Los Interventores o La Casa Amarilla. Hace unos meses pudimos charlar con David Burbano, director de este último espacio.
David Burbano || Luna Martini
David Burbano || Luna Martini

La primera impresión que se recibe de La Casa Amarilla, cuando se llega a la casa taller, es cómo no se ha podido dar cuenta uno antes de que estaba allí. La metáfora perfecta para explicar el trabajo silencioso pero inamovible que realiza esta asociación. Sita en calle Calderería, en pleno centro de la ciudad, nos recibe en el hogar para artistas David Burbano, director y cabeza pensante del proyecto.

Burbano es un artista, en el más amplio sentido de la palabra. Rodeado de un aura de frenetismo, puede atender varios asuntos a la vez sin perder la mira en ninguno de ellos. La primera pregunta, cuando conseguimos sentarnos delante de un café con él, es obvia: ¿cómo surge La Casa Amarilla? “La Casa surge en una visita mía a Verónica (Romero, artista malagueña y jefa de Relaciones Internacionales en la asociación) en Passau, Alemania, donde me encontré un taller gigantesco con sus habitaciones para dormir y gente con ganas de trabajar y exponer sus obras. Pensé que eso había que repetirlo en Málaga”. En ese momento se produce una ruptura. Burbano poseía, junto a otro compañero, un proyecto de asociación cultural donde buscaban hacer producciones. Tras esa visita a Alemania se desmarca y su objetivo se divide. Crea, por un lado, una opción cultural, La Casa Amarilla, y, por otro, una producción empresarial: 7TRESCUATRO, su laboratorio visual.

“La Casa Amarilla nace con la idea de crear una residencia, un centro cultural, un espacio de taller y creación, todo junto. La Casa es un estilo de vida: es donde yo vivo, trabajo y comparto experiencias con otra gente”. Se trata de una iniciativa privada, autofinanciada, “la única manera posible a día de hoy, pues las instituciones no ponen ‘un duro’”. Burbano es claro al respecto, “no nos puede limitar que el Ayuntamiento no nos dé un espacio”. Para ellos, la necesidad de apoyar el intercambio cultural es evidente, y viendo las posibilidades que ofrece la ciudad a día de hoy “solo nos queda la Casa como espacio de creación”. No les detiene el no poder permitirse un local a pie de calle, ni utilizar grandes edificios, ya sea porque no los ceda el consistorio o, si lo hacen, no puedan manipularlos a gusto del creador. “La Casa ahora mismo está puesta a mi nombre, y como es mi casa hago en ella lo que me da la gana. ¿Qué opciones tenemos para gestionar la Casa? Pues iniciativa privada. En vez de pagarlo uno solo lo que hacemos es reunirnos varios y pagar el alquiler entre todos. Aquí tenemos diseñadoras, ilustradoras, productoras, estudiantes…”.

En todo el recorrido de la asociación, creada en 2008, han variado su target. Durante los cuatro primeros años se centró en lo local; desde hace un par de cursos, continúan trabajando lo municipal pero enfocado a un proyecto internacional. Lo consiguieron gracias a Verónica Romero, quien les cedió sus contactos europeos para que pudieran desarrollarlo. “Trabajamos lo local porque es lo que producimos, pero con una visión europea. Tenemos una visión de conjunto, donde se mira qué es lo que se ha hecho fuera y al encontrarnos con esa mentalidad innovadora que está funcionando con el concepto de que tú te pones los límites. El artista se da cuenta, a través de los contactos que tenemos fuera, que si fuera se está haciendo tenemos que lograr eliminar lo que nos está limitando y hacerlo aquí.”

Los contactos se convierten en la herramienta clave para llevar el proyecto. Desde los primeros proporcionados por Romero, cualquier oportunidad es buena para conseguirlos: desde las ferias como Art&Breakfast o unas vacaciones personales. “Eva (Casal, subdirectora de La Casa) se ha ido una semana de vacaciones a Belgrado y ha visto toda la cultura alternativa. Y ha movido ficha”. La visión internacional es intrínseca al proyecto. “Hay un concepto nuevo en toda Europa. La cultura tal y como la conocemos se ha quedado obsoleta. Hay una nueva manera de trabajar y las redes sociales, donde las nuevas generaciones nos movemos bien, son clave. Pero también nos equivocamos, porque nos falta tiempo”.

|| Luna Martini
|| Luna Martini

David Burbano es firme con respecto a la movida cultural española, y, especialmente, la malagueña: “Las asociaciones son fundamentales para poder conseguir ayuda y colaboraciones con otros museos. Nosotros llevamos trabajando en esto desde hace 7 años, y 4 activamente. Me vale una casa, un local, una red social, una web, estos conceptos están cambiando y hace que las nuevas asociaciones tengan una mejor oportunidad. En Europa ya se hacía desde hace tiempo, y en España está empezando a desarrollarse cada vez más”.

Sin embargo, y a pesar de que la labor de las instituciones, “en estos últimos años han estado muy bien”. “En conjunto”, especifica, “han conseguido posicionar a Málaga internacionalmente en un muy buen lugar”. Burbano se refiere a los nuevos museos que aterrizaron en la ciudad y la han colocado como cuarta ciudad española en esta materia, según la Fundación Contemporánea, y destino cultural imprescindible en este año para el diario británico Telegraph, que incluyó a la ciudad en el Top10 de destinos culturales españoles. Pero reivindica el trabajo casi filantrópico de las asociaciones y de artistas y creadores como ellos, “requiere un trabajo con mucha pérdida y poca ganancia al principio. Altruistamente han sido muchas las colaboraciones y tenemos que aprender a explotar lo bueno que tenemos para maximizar estas ayudas. Nosotros hemos acogido a muchos artistas de fuera, a muchas exposiciones que no estábamos seguros, pero con nuestro dinero se les ha dado una oportunidad”.

¿Qué tienen ellos que no poseen otros espacios culturales de la ciudad, como podría ser La Térmica? “Que aportamos a la ciudad. Todo lo constructivo es positivo. Mucha gente no entiende que, tras 15 años, su tiempo ya ha pasado. Así que, ¿qué hay que trabajar? Las conexiones con redes sociales y el pick to pick, es decir, los encuentros en convenciones, ferias, y generar eventos en tu propio espacio que propicien networking, esto es positivo. Estas tres se maximizan en la última, y para ello es necesario un blog que recoja tu historial, un Facebook para el día a día y un Twitter para el momento. Así, la gente sabe lo que vales. Al no haber dinero para contratar a alguien que lleve esto es más difícil darse a conocer. Todo cuesta dinero. Si no hay dinero hay que pagar con recompensas: currículum, notoriedad, certificados… Pero en este nuevo siglo la recompensa económica sola no sirve, necesitas tener pasión por lo que haces. Si no te ilusiona el proyecto, recoge y vete”.

Su público objetivo, al igual que su vocación, es primero el local y después el internacional. “Málaga es una ciudad complicada. Tenemos clima, fútbol y amigos. Estas tres son distracciones. ¿Cómo se conquista a la gente? Aportando valor. Esto está cambiando y se consigue con la educación a las nuevas generaciones”. Quitando la competencia que puede generar la ciudad; hay que tener en cuenta la red de espacios culturales municipales que se están desarrollando: Villapuchero Factory, Espacio Cienfuegos, Los Interventores… “Los asistentes, al fin y al cabo, son los mismos. Nos comemos los unos a los otros y eso es un problema, porque se convierte en algo endógeno”. Entonces, ¿qué les diferencia a ellos? “Al principio nosotros poníamos la cerveza, pero es que no podemos. Tú vienes, haces una exposición y encima te tengo que invitar a beber, o sea no puedo hacer eso. No se puede porque entonces La Casa no es rentable. ¿Qué hemos decidido? Tú quieres la cerveza, págala, porque si no, el artista no come. Nosotros somos artistas y, si no generamos una beca, ¿cómo nos vamos a traer a un artista de fuera? Tenemos que generar riqueza. Estamos hablando de la industria cultural, es decir, el artista come de su trabajo, ya sea arte dramático, pintura, ilustración o cualquier otra cosa…”. Siempre que sale a relucir el tema económico, Burbano incide en la diferencia entre rentabilidad y lucro. Insiste en que nos quede clara su voluntad de vivir dignamente de su trabajo, sin aprietos, pero no de generar un negocio. “El dinero no es lo importante”.

Es en este aspecto donde La Casa Amarilla trata de diferenciarse. “La única manera para solventar esto es mediante campañas publicitarias, una marca. Crear marca para crear seguidores. Una marca o una identidad para poder captar al público”. “La gente cuando entra aquí sabe dónde está La Casa Amarilla. ‘Es que en La Casa hacéis cosas diferentes’.’Estáis todo el día moviendo cosas’.

|| Luna Martini
|| Luna Martini

Sí, es nuestra identidad. Nos gusta afrontar los retos. ¿Qué es lo que queremos? Que cada vez que venga la gente aquí vean algo diferente. No nos gusta tener unos límites. Que la mesa hay que moverla, se mueve. Inconformismo, no, adaptabilidad. Los espacios adaptables hacen que tu campo abarque muchísimos sectores. A los artistas una de las cosas que les exigimos es que nosotros no somos el límite. Les preguntamos: ‘¿Tú qué quieres hacer?’. Empiezan con el reparo y tú das libertad. Al final la cagas porque otra vez me han vuelto a hacer un agujero en la pared y otras son tan comedidos que tienes que exigirlo. Nos pasó con unos artistas de México que no querían pintar la pared y tuvimos que medio obligarlos. Entonces unos se pasan y otros no llegan, pero es el riesgo”. Hay que saber mejorar la visión del artista como gestor, explica Burbano. La museología del espacio es importante, necesita ser fomentada. Es por ello que abogan por un público interesado, en vez de mucha gente aleatoria.

Ahora han abierto su visión. Tratan de conformar y consolidar el turismo cultural de residencia. Personas a las que le interesa estar en Málaga, que pagan una estancia utilizando el espacio de la propia Casa Amarilla, desarrollan un proyecto y lo exponen, ya sea en La Casa o en alguna otra sala. “Hay muchas cuestiones de las que depende y nosotros queremos implicarnos en lo local y lo internacional, no bloquear. El turismo como valor de experiencia, que nosotros lo estamos empezando a explotar. Ese turismo desea vivir la experiencia de ser artista. Hay un turismo que quiere vivir la experiencia de vivir en La Casa como artista y es válido, por qué no. Hay un miedo absoluto de que el artista no se tiene que pringar las manos, pasa hambre, pero bueno, tú te remangas y te animas a seguir produciendo”.

Con la premisa de  hacer innovación social con tal de mantener su identidad, los representantes de La Casa Amarilla aseguran que “el arte tiene que ser para todos”, aunque para ello tengan que rebajar el nivel económico de las obras vendidas, ya que quieren evitar a toda costa que sean solo “las personas pudientes quienes puedan comprarlo”. Burbano es bastante directo a la hora de hablar de la actividad que ejerce: “Somos inamovibles en cuanto a que lo que hacemos nos tiene que ilusionar”.

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Marta Espartero

Soy un zóon politikón en toda regla.

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