Diario de un profano en cine en el Festival de Málaga: Un fin de semana muy argentino

Iberoamérica está más presente que nunca este año en el Festival, y Argentina ha sido la primera en pisar la alfombra con el Gastroweekend y ‘Me casé con un boludo’ este fin de semana.

Ritmo frenético. Así se puede definir el vivir un evento como este desde dentro. Es algo que te puedes imaginar desde la barrera, pero que cercioras con la acreditación en el cuello. Cubrir un día a día que comienza a las 9 de la mañana –los actos, tú empiezas casi dos horas antes– y finaliza incluso de madrugada, no es solo ir a hacerse selfies o fotos con famosos.

Por todo lo escrito arriba es por lo que el sábado sí que tocaba disfrutar, al menos en la medida de lo posible. Todos los años se realiza una actividad llamada Gastroweekend, donde además de visualizar un documental dan de comer; y como me dijo alguien el otro día “aprovecha, esto es lo único que te va a dar el Festival”, así que allí que nos plantamos.

El equipo de La General trabajando muy duro en el #20festivaldemálaga

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‘Todo sobre el asado’, un documental de casi dos horas que disecciona la sociedad argentina con su tradición cárnica por excelencia como hilo conductor de la historia, precedió a una mesa redonda sobre la conexión entre Málaga y el país albiceleste; y, por supuesto, la comida.

Y si el día comenzaba entre risas y buen ambiente, no sonaba mal buscar cerrarlo con miedo, desasosiego y repullos en el asiento. Bueno, quizás no suene bien, pero era la idea. Casi a medianoche se proyectaba en el Teatro Cervantes ‘Maniac Tales’, lo que prometía ser un thriller terrorífico grabado en Málaga. Aunque la cosa se complicó.

Llegué con el tiempo justo, como siempre, al Cervantes, y al no ver a nadie con acreditaciones de prensa comencé a sospechar que algo raro ocurría. Al intentar entrar, una vez habían pasado todas las personas emperifolladas que había en la puerta, me dijeron que no era un pase para prensa y que me volviera para casa. Por suerte terminaron accediendo a dejarme pasar si quedaban huecos en el patio de butacas. Y así fue. Eso sí, no me hubiera importado, visto el resultado, tener que irme para casa. Por mucho que estuviera cansado de toda la jornada, cuando un supuesto thriller no es capaz de mantenerte en tensión es porque algo falla. Así se acabó mi sábado, dando cabezadas en el Cervantes.

El domingo parecía empezar mejor –por cierto, todos los días hay pases a las nueve de la mañana; para mí no existen– ya que ‘La niebla y la doncella’ me cautivaba rápidamente con unos paisajes de La Gomera que me traían muy buenos recuerdos. Solo al principio, el resto de la película y mi opinión la tenéis aquí, tampoco me voy a repetir.

Si alguien no se creía que el horario es casi ininterrumpido, que vaya a una rueda de prensa a las 14.30 después de ver la película y con el estómago rugiendo.

Después de comer y trabajar las piezas del día y preparar la jornada del lunes, tocaba nueva ración argentina: ‘Me casé con un boludo’. Una comedia que se desarrolla viendo hacer cine dentro del cine y que cumple perfectamente su función: hacer reír; aunque algunas cosas no las terminé de pillar, tengo que practicar más el hablar con argentin@s.

Y tras la película, corriendo para la alfombra roja. Hoy mucho más tranquila en cuanto al volumen de medios –en el día a día solo vamos los ‘pringaos’, pero para la gala inaugural y la de clausura hay hostias por pillar sitio–, aunque un grupo de maduritas con espíritu quinceañero y unas más que probables copas en el cuerpo se encargaron de ponerle el punto necesario para que trabajar no se hiciera sencillo.

Y hasta aquí lo más destacado del fin de semana. Día a día se van aprendiendo cosas nuevas, cómo moverte, a priorizar dónde acudir –porque todo se solapa– y mucho más que os iré desgranando. ¡Nos leemos mañana!

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Javi Gallardo

Crecí entre números. Cuando me cansé de calcular comencé a juntar letras. Ahora escribo textos largos para que parezca que sé algo.

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