Eduardo Zorrilla (IU-Málaga): “El carácter público de la universidad es la única garantía de una cierta justicia social”

  • “Hay que apostar por la estabilidad del profesorado, la precarización repercute en la docencia”.
  • “Si existe el botellón, hay que facilitar que se pueda desarrollar en las mejores condiciones”.
  • ‘Hay que dotar a las bibliotecas de nuevos elementos y tecnologías para hacerlas atractivas’.

Son las 17.35, la entrada de la Biblioteca General recibe a un hombre alto y delgado que porta chaqueta, camisa y vaqueros. Conversamos en los bancos de los aledaños con uno de los tantos aspirantes a sacar del trono a Francisco de la Torre. Es Eduardo Zorrilla, candidato por Izquierda Unida a la alcaldía de Málaga. Licenciado en Derecho por la UMA, ejerció de abogado desde 1992 hasta 2011, presidiendo la Asociación Libre de Abogados de Málaga (1997-1999). 1984 fue el año en el que ingresó en las Juventudes Comunistas. Ya en 2008 fue elegido coordinador local de la formación por la que hoy se presenta y, desde diciembre de 2011, portavoz municipal.

zorrilla

Mientras posa para las fotos nos cuenta anécdotas de sus tiempos umeños. Esboza una media sonrisa nostálgica al recordar su etapa universitaria. Nos comenta las colas que se formaban en su época en las puertas de la biblioteca y responde sorprendido: “¿Ahora también?”. De litronas más que de locales. Admite que su bocata favorito en la universidad era el de atún y tomate. El ruido del autobús y las discusiones de los estudiantes que descansan en sus intentos de estudiar no consiguen frenar nuestra charla. 

—Por Javier Pachón y Borja Díez

¿Qué recuerda de su etapa universitaria?

A nivel personal, era una etapa de mucha inquietud en cuanto al descubrimiento de la vida social y política. A nivel de la universidad recuerdo que había un enorme interés por cambiar las cosas, por reformarla, y una universidad todavía muy rudimentaria, con unas infraestructuras muy básicas, que en los últimos 23 años ha avanzado bastante.

¿Cómo fue su salida tras la universidad?

Justo antes de terminar los estudios ya estaba colaborando con el despacho de un compañero. Yo estudié Derecho, en la facultad que estaba entonces en El Palo. En cuanto a lo profesional, eran años de incertidumbre sobre a qué iba a orientar mi formación. Tenía la oportunidad de ejercer junto con un par de compañeros con los que me había comprometido para formar un despacho y tenía también la posibilidad de estudiar oposiciones. Al final, me decanté por lo primero. En lo político, al igual que en mi etapa universitaria, seguí mi militancia en otros ámbitos. Antes me había dedicado sobre todo al ámbito estudiantil.

¿Formó parte de alguna asociación estudiantil?

Sí, formé parte de AEPU (Asociación de Estudiantes por el Progreso de la Universidad), que fue mayoritaria en las primeras elecciones al claustro. Yo entré en el año 1986, cuando llegué a la universidad todavía no había cumplido los 18 años, era ya la última etapa de AEPU. Posteriormente, montamos otra coordinación de candidaturas en distintas facultades que se denominan “sin rector”, “sin decano” cuando nos presentábamos a las juntas de la facultad.

Actualmente, ¿qué relación tiene Izquierda Unida con las asociaciones estudiantiles?

Ahora mismo, la relación que tenemos es de nuestros afiliados, sobre todo la gente que está en el área de Juventud, están implicados en los movimientos estudiantiles en las distintas facultades. Pero no existe una vinculación orgánica, es decir, la mayoría de nuestros militantes jóvenes participan en las asociaciones de su centro: algunos se integran en Eureka y otros en otras candidaturas. Pero no hay vinculación orgánica.

Dice que los estudios de Derecho son demasiado teóricos. ¿Qué le parecen los profesores que dan clases leyendo un PowerPoint?

(Se lo piensa, se ríe) Nunca me gustaron en mi época los docentes que daban clase leyendo simplemente unos apuntes. Por el hecho de que ahora se lea un PowerPoint, no se avanza mucho. Creo que la docencia tiene que estar aplicada al conocimiento práctico de la materia que se da. Para leer un libro o una presentación no hace falta estar en clase. Se espera y se pide algo más que eso a los docentes.

¿Era usted de los que se preparaba los exámenes el día antes o de los que iba al día?

De todo un poco… (Se ríe) Siempre fui un buen estudiante. En la facultad, por la implicación política, muchas veces no hinqué los codos como debía. Pero aun así, saqué cada curso en su año, sin repetir. Normalmente estudiaba, pero algunas asignaturas sí las dejaba para estudiarlas en verano y hacía tiempo para otras actividades.

La UMA está en el puesto 14 entre las universidades españolas y 519 a nivel mundial, según los estudios de la CWUR (Center for World University Rankings). ¿Cómo lo interpreta usted?

Los datos hay que relacionarlos viendo el lugar internacional que ocupan las universidades españolas, que es generalmente bajo. En el ranking nacional no estamos mal relativamente, pero tenemos un problema en España y se ve al medirnos con otras universidades del resto del mundo. Hay un largo trecho que mejorar.

¿Es la universidad que se merece la quinta ciudad de España?

Quizás quede un recorrido importante. Somos la quinta ciudad y estamos en el puesto 14… Es cierto que Madrid o Barcelona tienen varias universidades, pero la posición es baja para la importancia poblacional y económica que tiene Málaga.

¿Qué cambios haría en la Universidad de Málaga?

Hace falta en global, sirviendo para el resto de universidades, apostar por la estabilidad del profesorado, ya que la situación actual de precarización repercute en la calidad de la docencia; también, unos planes de estudios enfocados a dar una formación integral y facilitar el acceso al mercado, una enseñanza mucho más práctica.

¿Y qué mantendría?

Su carácter público. Es la única garantía de que ésta pueda seguir siendo equitativa en su acceso, contribuyendo a cierta justicia social.

La UMA es la única universidad pública española que tiene rectora: Adelaida de la Calle, ¿qué le parece? ¿Cómo combatiría esa desigualdad?

En el ámbito político-institucional hace unos años se abordó una reforma, que fue muy cuestionada, pero que está dando sus frutos: obligar por ley a una cuota de igualdad de género. Esa misma estrategia se baraja, y ya ha sido aplicada en otros países, para introducirla en los consejos de administración de las empresas. No veo por qué no podríamos introducirlo en la universidad y sus distintos departamentos. Es una medida que siempre genera debate, pero que ha demostrado ser efectiva. En la universidad, a pesar de haber sido lugar de pensamiento avanzado, el nivel de desigualdad es mayor que en otras entidades públicas. Es un problema que hay que atajar con medidas radicales.

Volviendo al tema laboral, ¿cree que el sistema actual facilita el acceso al mercado?

No, creo que no. No lo facilitaba cuando terminé en el 92 y creo que, aunque se ha avanzado algo, seguimos todavía muy lejos. En lo que conozco más de cerca, el Derecho, la carrera era y sigue siendo demasiado teórica y poco enfocada a la práctica profesional y sus distintas variables.

¿Ni siquiera ahora con el 3+2? En teoría agiliza el acceso al mercado…

En teoría… Yo creo que influirá, sobre todo, en una mayor selección económica para acceder a ese mercado. Es decir, el sistema de enseñanza pública ha funcionado durante algún tiempo, porque en España nos incorporamos tarde, como un mecanismo para la igualación social para las clases trabajadoras. En ese sentido, estamos dando un paso atrás. El ‘3+2’ como filosofía de mayor preparación para la iniciación al mercado podría ser válida si esos dos años (los de máster) fueran también de acceso público o gratuito, garantizando la universalidad. Pero hablamos de un máster privado que supondrá una selección económica.

Según los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa), existe un 60% de paro juvenil. ¿Cómo haría frente a eso desde el Ayuntamiento?

Es una cifra tremenda. Es una cifra superior al paro juvenil que hay en Gaza ahora mismo, una ciudad sitiada. Creo que el Ayuntamiento, aunque no tiene las competencias en materia de empleo, si posee responsabilidad en todo aquello que es de su incumbencia. En este tema del empleo, puede y debe hacer mucho más. Desde Izquierda Unida hemos propuesto, y en nuestro programa es uno de los ejes centrales, que desde el Ayuntamiento se impulse un plan de medidas urgentes para el empleo que contemple un apartado para el juvenil. No va a solucionar el problema del paro en Málaga, sería mentira decir lo contrario y crear falsas esperanzas, pero sí puede suponer un alivio para muchas personas el desarrollar unos meses de empleo y que, además, pueda repercutir en el bien general de la ciudad, dando al mismo tiempo experiencia laboral y acceso a los subsidios de desempleo.

Para lo que sí parecen tener ventajas los universitarios es para la política. Los nuevos partidos que están apareciendo como Ciudadanos o Podemos llevan a un equipo de gente de una elevada formación académica. ¿Es el expediente universitario un requisito para ser político?

Yo soy universitario, pero creo que no es necesario. En una democracia más avanzada social y democráticamente, se tiene que aspirar a representar al pueblo. La actividad política no se enseña en ninguna carrera, independientemente de que los estudios universitarios puedan venir bien. Sin embargo, no creo que sea un requisito ineludible. Ha habido personas sin estudios políticos que, siendo autodidactas, han sido políticos de gran nivel. Y también tenemos ejemplos de lo contrario: universitarios que son desastrosos como políticos.

En las cafeterías de las facultades no se puede entrar a comer con un tupper, ¿cuál cree que sería la solución: mejorar las beca-comedor o establecer zonas adaptadas para las comidas?

Yo haría ambas (se ríe). No sé si se podrían hacer las dos, pero en la universidad debe haber sitios habilitados para traer la comida de fuera. No sé cómo es ahora la situación de las becas. En mi época eran muy buenas para aquel que las podía disfrutar, pero no todos podíamos acceder a ellas. Seguramente, hagan falta más becas. Pero no son incompatibles, eso sería complementario con que hubiera un sitio habilitado con microondas y mesas para comer, sea la cafetería u otro salón.

Después de tantos años, por fin ha llegado el metro. Pero llega sin bono joven. ¿Por qué cree que no se ha impulsado?

Debe hacerse. No sé si la Consejería está haciendo aún sus cálculos de viabilidad, pero es algo que habíamos estado hablando con el hasta hace poco delegado de Fomento y Vivienda, de Izquierda Unida, para hacerle ver la necesidad urgente de impulsar esa medida. No tiene sentido que se reclame desde el Ayuntamiento y luego el Metro no lo tenga, independientemente de su rentabilidad. El transporte es un servicio público fundamental. Una de las causas de pobreza en Málaga es la privación, que sufren algunas personas, de servicios públicos porque no llega a ellos o supone un coste demasiado alto para sus ingresos. Nosotros estamos barajando preparar una moción en ese sentido próximamente.

¿Cómo mejoraría usted la conexión al campus?

Hace falta completar el trazado del Metro. Sería fundamental que pudiese llegar al norte de la ciudad dando acceso a distritos muy poblado como Bailén-Miraflores y Ciudad Jardín y por el centro, si alcanzase la Alameda, facilitaría el enlace con otras muchas líneas de autobús. La red de carriles para bicis, que todavía está pendiente de ser impulsada en Málaga tras aprobarse recientemente el Plan Andaluz de la Bicicleta, contempla otras conexiones para facilitar el acceso a la Universidad de Málaga en bici. Según veo últimamente, es un medio en alza, sobre todo entre los universitarios, con más uso que la media de la ciudad. Por otro lado, los autobuses aún tienen que mejorar tanto en frecuencia como en conexión, todavía son muchos los transbordos necesarios para venir (al campus) desde determinados barrios, más aún para llegar a la ampliación: necesitando hasta tres autobuses contando la ‘lanzadera’. Hacen falta recorridos más circulares que conecten con otros distritos. Por ejemplo, es un contrasentido que estando tan cerca de un distrito como Puerto de la Torre no exista una conexión directa en autobús. Nosotros hemos presentado en los últimos cuatro años varias mociones al Ayuntamiento en ese sentido.

Antonio Tallón, encargado de Infraestructuras y Obras Públicas de la Junta de Andalucía por IU, nos comentaba que para él no era necesario un metro soterrado en Málaga. ¿Lo comparte?

Lo compartimos. De hecho, desde IU batallamos para que el metro que se construyese en Málaga fuese uno más acorde con la ciudad y sus necesidades. Un metro soterrado tiene unos costes altísimos: según los expertos, empieza a ser rentable en ciudades con más de millón y medio de habitantes; cada kilómetro de metro soterrado equivaldría en coste a cinco de uno superficie. Málaga hubiera ganado más si el proyecto que se puso en marcha inicialmente hubiese contemplado el metro en superficie como en Zaragoza y otras ciudades europeas de tamaño similar al de Málaga, ya que el soterrado multiplica los costes en ejecución, mantenimiento, iluminación, refrigeración, vigilancia y limpieza, que son superiores a los que tiene una estación en superficie.

¿No podría haber hecho algo más IU?

Nos encontramos con un proyecto cerrado ya: con unos préstamos pedidos y unos contratos ya firmados. La situación era muy complicada, lo que se trataba era de sacar del estado de bloqueo en el que se encontraba el metro con las obras paralizadas, unos sobrecostes enormes acumulados y sin fecha previsible para echar a andar; y lo que es más grave: con la posibilidad de devolver los préstamos si la obra no se culminaba. Se trató de sacar adelante lo que se había proyectado presentándose una modificación para la obra que restaba por hacer, que contemplaba la continuación en superficie hacia el centro y al final se llegó a una solución de compromiso que recoge parte de nuestra forma de entender el metro para la ciudad, que era el llegar hasta la Alameda soterrado y la prolongación en superficie hacia el Hospital Clínico y el Materno Infantil. Creo que no podríamos haber hecho mucho más. Bastante se hizo sacándolo adelante, porque estaba en una situación muy difícil.

Vamos con algo del interés de los estudiantes: ¿por qué Málaga no dispone de infraestructuras para hacer botellón legalmente?

Es una de las cuestiones que habría que preguntarle al alcalde. No se arregla el problema del botellón cuando se plantea en términos de consumo de alcohol de la juventud. Nosotros lo planteamos más en cuanto a la falta de alternativas de ocio. No se arregla mirando para otro lado. Si existe ese fenómeno, hay que facilitar que se pueda desarrollar en las mejores condiciones, independientemente de que hay que trabajar también por dar otras alternativas.

Sea sincero: ¿ha hecho alguna vez botellón? ¿Prefería ir a los bares?

Sí, hombre. Entonces no lo llamábamos así. Las litronas… A veces iba a los bares y otras no. Nuestra juventud, como ahora y por falta de recursos económicos, recurría a comprar cerveza y a beberla en la calle.

Según la última encuesta de Eldiario.es, IU sacaría alrededor de un 1% de intención de voto en los jóvenes de entre 18 y 30 años, mientras que Podemos llegaría a un 13%. ¿Le está robando el electorado joven?

Yo no hablaría nunca de robar el electorado. En política los votos no son de nadie y los electores son libres de votar a quien considere más coherente. Sí diría que están siendo mucho más hábiles a la hora de dirigirse a este sector.

¿Qué le falla a IU?

Nos falla algo que no es realmente un fallo, pero sí que es un problema que tenemos que también se ha dado en otros momentos de la historia: hay una crisis profunda de credibilidad de las instituciones de cara al electorado. Todo partido con una trayectoria entra en el saco de lo viejo, independientemente de que nuestra postura (IU) siempre ha sido muy crítica con cómo se ha dado el desarrollo de esta democracia y el sistema productivo. Hay una parte que no podemos evitar ser identificados con lo viejo. Hay errores propios también, no podemos eludirlo. Y en política hay un principio fundamental de que el espacio que alguien deja libre lo ocupa otro. Y quizá IU no ha sido capaz ni de comunicar bien su lenguaje, las prácticas de comunicación nuestras han dejado mucho que desear. Tampoco captar los movimientos que se estaban dando en el electorado. Aunque se evidenció sobre todo en las elecciones europeas, se viene gestando al menos desde el año 2011 hacia acá, con la profundización de la crisis en España.

En los últimos meses están apareciendo muchas alternativas de voto de unidad popular. ¿No cree que se está produciendo una fragmentación desmedida de la izquierda?

Sí. La aparición de nuevos partidos, no solo Podemos, también los que han surgido después, no facilita esa unidad que se pretende. Estamos cayendo en una situación un poco ridícula. Quizá, por otro lado, hay que ver de manera positiva que hay una reflexión cada vez más unánime, incluso entre distintos grupos, en la necesidad de avanzar en esa unidad popular. Pero esa reflexión es teórica, en la práctica queda mucho por rodar. Pero desde luego crear nuevos partidos no lo facilita, sino justo lo contrario.

Hemos visto que las elecciones regionales han dejado un parlamento andaluz más fragmentado. Si pasase lo mismo en el Ayuntamiento, ¿ve posibles pactos con algún partido?

Nosotros siempre hemos dicho que tenemos un objetivo primordial que es el de acabar con la derecha y las políticas de derechas en el gobierno de la ciudad, que lleva ya 20 años. Para eso estamos abiertos a llegar a acuerdos con otros partidos. Acuerdos siempre sobre los programas, acuerdos que siempre sean de cambios de la política municipal actual y que sitúe lo social como lo primordial. Se tendrá que ver qué formaciones surgen a partir de las elecciones, pero de las que se prevén, lógicamente, estamos más cerca en programas de las propuestas que está planteando Podemos, aunque no se presente a las elecciones de por sí, pero apoyará otras candidaturas ciudadanas. Y podemos llegar también a acuerdos mínimos con el PSOE.

La Opinión de Málaga publicó hace un mes que 13.500 familias subsisten sin ningún tipo de ingresos en la ciudad. ¿Qué medida de apoyo prevé para esos ciudadanos?

Los presupuestos son el instrumento principal donde se plasman las prioridades de la política. Lo que es real va a los presupuesto y lo que no, se queda en las declaraciones de intenciones. Tres debates presupuestarios seguidos llevamos presentando propuestas para que se eliminen fondos de gastos que consideramos superfluos. Vamos a centrarnos en el plan de medida urgente para empleo y plan de choque contra la pobreza, específicamente también contra la infantil. Lo hemos presupuestado y tendría un coste global de unos seis millones de euros anuales. Es una cantidad importante, pero si la ponemos en relación con otros gastos del ayuntamiento, veremos que es posible y que no es tan desorbitada. Por ejemplo, el gasto en la puesta en marcha del Museo Pompidou en Málaga nos va a costar unos 11 millones de euros. El gasto en otros museos franquicia nos va a costar cuando estén todos en marcha 12 millones de euros. Estamos hablando del doble de lo que costaría este plan de choque que nosotros hemos diseñado.

Se ha precipitado usted a la siguiente pregunta. El Pompidou abrirá dentro de poco, ¿estará usted de enhorabuena, no?

Nosotros no estamos de enhorabuena. Entendemos que el que venga un museo a Málaga siempre es algo bueno, es una noticia que todo el mundo acoge bien, porque es algo positivo. Pero lo que hay que mirar es a qué precio. Y sobre todo ahora. Siempre en todo momento hay que mirar muy bien la repercusión social que tiene un euro de dinero público que se gasta. Pero ahora, en este momento que los recursos son más limitados para el Ayuntamiento, mucho más. Creemos que es un coste desorbitado y que no se nos ha facilitado todavía. Se debería hacer un estudio riguroso a nivel turístico y demás de los ingresos que tendría el Pompidou. Ahora mismo tenemos otras prioridades más importantes. Pompidou, Picasso, Thyssen, Ruso, CAC… Todos tienen un elemento común: ni uno solo de estos museos se sostiene sin dinero público, sin dinero municipal.

¿Cuál es la propuesta cultural de IU?

Primero entendemos una cuestión: la política cultural no es solamente la política de museos, es solo un apartado. Pero es que, además, la política de museos no es solo coleccionar franquicias ‘sin ton ni son’. Para ello es necesario un plan director de museos, un estudio que tenga una planificación estratégica de hacia dónde queremos ir, qué oferta queremos dar, qué retorno van a tener, y que por tanto esté justificada la inversión que hacemos de dinero público. Creemos que Málaga tiene muchas otras carencias. El ser una de las ciudades con más museos de España no hace que estemos viviendo una vida cultural muy rica, más interesante que otras ciudades, al contrario. Hace falta mucho más apoyo a los creadores: no solo jóvenes, sino a los independientes, a los artistas que en los distintos ámbitos de la cultura desarrollan sus actividades y que muchas veces carecen de la infraestructura necesaria de las que el Ayuntamiento podría dotarles. A parte de las redes de bibliotecas, que también vemos un tema fundamental. No tiene lógica que con el gasto tan enorme que tenemos en cuanto a museos tengamos unas bibliotecas municipales todavía muy deficitarias, que habría que mejorar, ampliar y dotarlas de nuevos elementos y tecnologías para hacerlas atractivas a los jóvenes y a los niños.

En la Universidad hay mucho cofrade, ¿cuál es la posición de Izquierda Unida respecto a la Semana Santa de Málaga?

No nos planteamos acabar con la Semana Santa, aunque no participemos de ella.  Creemos que debe haber una mayor separación entre la vida civil y la religiosa. La Semana Santa no es solo un fenómeno religioso, sino también cultural, tradicional e incluso con una dimensión turística de una enorme identidad. Siempre hemos defendido que los cargos públicos no deben de participar como tales, otra cosa es que a nivel individual cada uno practique la religión y participe en los ritos que considere necesario. Del mismo modo, entendemos que la cesión de suelos a las cofradías, como se está haciendo para la construcción de las Casa Hermandad, concesiones gratuitas por 50 o 75 años, o la excepción del IBI o del impuesto de construcciones e instalaciones no tienen razón de ser. Tienen que ser tratadas igual, ni mejor ni peor que cualquier otro tipo de organización social, ya que si tienen un fin de interés público, puede estar justificado el cederles un terreno para desarrollar ese fin. Pero con iguales derechos que cualquier otra organización cultural, social… de iniciativas ciudadanas.

Le nombramos un partido y usted lo compara con algún tipo de estudiante. El primero, el Partido Popular.

El pijo y soberbio de la clase.

Partido Socialista.

El advenedizo. El que, sin tener el mismo origen del PP, aspira a ser lo mismo.

Izquierda Unida.

Los más idealistas, dentro de la clase y los más reivindicativos. Los más revoltosos (risas).

Podemos.

Por ahora es un melón sin catar. Todavía tenemos que ver lo que desarrolla. Es el nuevo que ha llegado a la clase y es del que todo el mundo está prendado.

Ciudadanos.

El carca, disfrazado de moderno.

UPyD.

Un poco lo mismo que Ciudadanos, lo que pasa que ahora está de capa caída. Recuerdo en mi época, que estábamos cerca de lo que había sido la dictadura, que quienes eran muy conservadores no se atrevían a decirlo, daban un discurso más democrático. Me recuerda un poco a ese personaje.

La última, ¿cómo se va a volver a casa? ¿Cogerá el recién estrenado metro o tirará de tarjeta del bus?

He venido en metro y me volveré en bus para casa.

Segundos después de despedirse, regresa: “¿Dónde está la parada del autobús para ir al centro?”.

(Esta charla se produjo antes de las elecciones andaluzas).

Si te gusta, comparte...Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someoneShare on Google+Share on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *