El caos del ‘3+2’

La comunidad universitaria está revolucionada. “¡Tío, que ya podemos hacer Magisterio en tres años!”, aclaman por la Facultad de Educación. “¿Pero te das cuenta? Ahora nos quieren vender que ponen el ‘tres más dos’ para ahorrar, como si no supiéramos sumar”, se escucha por Económicas. “¿Pero para nosotros también es eso?”, debaten en Medicina.

¿Sabes de qué te hablo o tú tampoco te has enterado? Bueno, espera que te cuente. Ya por octubre os adelantamos que la próxima diana del ministro Wert sería la duración de los grados universitarios y como nunca -o casi nunca- nos equivocamos, aquí está. Con todos ustedes, el ‘3+2’.

Vuestro sistema, queridos umeños, se renovó (por última vez) en 2010 con la puesta en vigor de un nuevo plan que nos pondría a la par de nuestros amigos europeos, o eso nos vendieron, el Plan Bolonia. Con él, una trayectoria universitaria cualquiera se estructuraría en grados de cuatro años, con la posibilidad de -si le habéis cogido el gusto a la vida universitaria- ampliarla con un añito de máster. El nuevo proyecto trae a los campus una alternativa: carreras de tres años y másteres de dos.

¿A quién afecta?

No es para todas las carreras. El decreto mantiene la duración de las que llaman “profesiones reguladas”. ¿Que cuáles son? Pues las de Ciencias de la Salud, las ingenierías y Arquitectura. Si ya has empezado uno de los grados que se van a ver alterados te regirás por las disposiciones del nuevo título. Pero vamos, que te dan al menos cuatro convocatorias más en los dos cursos siguientes a la transformación para que sigas con tu 4+1.

Wert nos ofrece de todo, Derecho en tres años en una facultad, en cuatro en otra. ¿Qué más podemos pedir?

¿Más caro o más barato?

Esto es una moneda con dos caras. Según el Ministerio, el cambio supondrá un ahorro de hasta 150 millones de euros para las familias. Esta estimación se sustenta en que los grados se reducen un año, por lo que tendríamos que pagar un curso menos para conseguir el título y entrar en el fulgurante mercado laboral. Los grados supondrán una formación “generalista” y los másteres, algo más especializada.

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La otra cara deja entrever que (tomando datos del Ministerio de Educación) el precio, de media, de un crédito en grados es de 18,42 euros y en másteres no habilitantes, o no obligatorios, es de 40,11 euros. Buena parte de las carreras precisan formación especializada. Pero bueno, que ya nos lo dice Wert, tres añitos y a buscar trabajo.

¿El sistema se equipara o se para?

Es evidente que el nuevo sistema nos acerca a la UE. Cuando se produjo la adaptación al plan Bolonia, la mayoría de los países optaron por el ‘3+2’ o por un sistema que combinara títulos de tres y cuatro años, mientras que España se quedó con el 4+1 dificultando las convalidaciones de estudios en centros europeos. “El problema ahora está en que obligamos a los estudiantes a estudiar un año más, cuando en Europa se hacen las mismas titulaciones en tres años”, declaró  la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio.

Entrada en vigor

El cambio está en práctica desde su publicación en el BOE el pasado 3 de febrero, pero su puesta en marcha recae en las manos de las universidades, encargadas de establecer o no el nuevo modelo, ya que por ahora no es obligatorio. La Conferencia de Rectores Españoles (CRUE) ya se ha reunido y decidido que no aplicará hasta 2017 el nuevo plan. Tras pedir al Ministerio un análisis de los resultados de la implantación del actual plan, sin respuesta alguna, los rectores piensan que no se dan las condiciones ni el momento adecuado para la implantación de un nuevo modelo. Por ello, lo más probable es que el próximo año se empiece a debatir cuáles serán las titulaciones que cambiarán al nuevo plan para ofertarlas a partir del curso 2017/2018. La rectora de la UMA, Adelaida de la Calle, ha manifestado el rechazo compartido por parte de todos los rectores andaluces y ha declarado: “No es bueno estar cambiando constantemente el sistema educativo, no hemos tenido tiempo de evaluar el actual sistema, están saliendo los primeros graduados y ahora se nos plantea cambiar de nuevo”.

La crispación está en los pasillos, en los despachos y en las aulas. El presidente del Consejo de  Estudiantes de la Universidad de Málaga (CEUMA), Maxi Gámez, ha declarado que es un escalón más en los intentos de privatizar la Universidad, de hacer pagar más a los estudiantes para obtener una formación y supone una devaluación de los títulos. Remarca que “da la espalda a toda la comunidad universitaria”, ya que -recordamos- se ha implantado con los votos únicos del partido de gobierno y con toda la comunidad educativa en frente. La AERE (Asamblea Estatal de Representantes de Estudiantes) ha tachado al gobierno de llevar a cabo “una política de avestruz, cerrando los ojos ante los múltiples informes negativos previos a sus medidas”. La CREUP (Coordinadora de Representantes de Estudiantes de las Universidades Públicas), por su parte, mantiene que “el único hilo conductor” que tiene la política educativa del Gobierno es “estrangular la universidad pública española”.

Bienvenidos al caos.

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