Entrevista a la máquina de Chupa Chups

No es una máquina de Chupa Chups cualquiera. Cada mañana se halla, puntual, en el decímetro cúbico que han reservado para que despliegue sus virtudes. Saluda a los estudiantes adormilados y les dedica la más brillante y amplia de sus sonrisas. Se sabe protagonista y asume con orgullo y sabiduría su responsabilidad. Se rumorea no con poca frecuencia sobre su relación con los profesores. Cuando acaba el servicio, a las ocho de la noche, limpia su cubículo y se dispone a dormir. Sus amigos la llaman Willy.

máquina chupachups—Lo primero, muchas gracias por atender la llamada de Manoletus Communications, la sociedad que gestiona los derechos de imagen de Manolo García en las Islas Caimán.

—…

—Ya van 21 años de Facultad de Comunicación y 21 años de máquina de Chupa Chups.

—…

—¿Cuál ha sido su mejor y su peor momento?

—…

—La crisis se nota.

—…

—¿Fue tan mala la devaluación de la peseta como se cuenta?

—…

—Desde luego, su producto salió revalorizado.

—…

—Usted ha vivido en sus tuercas un cambio histórico de moneda.

—…

—Se pasó de los veinte duros al euro. La inflación pegó un chute y eso debió de notarse en el consumo.

—…

—Cuenta con dos compañeros inseparables. Uno es la dispensadora de melones.

—…

—La diferencia entre los chupachups y los melones es que los primeros se chupan hasta desaparecer y los otros se mascan y se convierten en un chicle blanco.

—…

—También es cierto que cuando el chupachups se acaba queda un palito blanco e incomestible que puede mordisquearse. En cierto modo existe un paralelismo con el melón-chicle.

—…

—Hay melones verdes pero también rojos, verdes y naranjas.

—…

—Luego están las otras bolitas de chicle, donde predomina el multicolor y la multiforma.

—…

—¿Qué define a un buen cliente?

—…

—¿Los chupachups tienen swag?

—…

—¿Recomienda tomar chupachups más con carne o con pescado?

—…

—¿En la playa o en la montaña?

—…

—¿Pueden llevar droga los chupachups?

—…

—No me refiero a los suyos, claro. Hablaba en general. Que qué le parece el movimiento ese.

—…

—El de los chupachups con droga, sí.

—…

—¿Cómo es su día a día?

—…

«De la que me he librado».
«De la que me he librado».

—¿Qué siente realmente al sacar un chupachups?

—…

—¿La sonrisa de un niño tiene precio?

—…

—¿Cómo son sus relaciones con los directivos de Chupa Chups?

—…

—Es un vínculo de muchos años.

—…

—Cada sabor de chupachups tiene sus historias.

—…

—Desde luego, el sabor a plátano no vende mucho.

—…

—Hay quien dice que los chupachups de fresa y nata llevan años atascados en la máquina. Se derritieron un mes de mayo de la década pasada, la masa pegajosa se adhirió a las paredes como silicona y con el tiempo se resecó. Y ahí sigue. Habría que coger un puto soplete para despegarlo, pero eso fundiría el plástico. ¿Qué coño está pasando?

—…

—No negará que no ha vendido un chupachups en su vida.

—…

—Yo creo que usted no sirve para nada.

—…

—No negará que todas las opiniones merecen respeto, le gusten o no.

—…

—Aquí el que hace las preguntas soy yo.

—…

—¿Sirve usted para algo?

—…

—Responda a mi pregunta.

—…

—Perdone que le insista, pero no está usted respondiendo a mi pregunta.

—…

—¿Sí o no?

—…

—¿Sí o no?

—…

—¿Qué opina del auge de Podemos?

Si te gusta, comparte...Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someoneShare on Google+Share on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *