Gordo Master: “El rap no es para fachas”

 Asegura que están surgiendo numerosos raperos que enarbolan la crítica social porque “la gente está muy quemada”.

Fotografía: Espe Burgos

 

Andrés Duarte (Málaga, 1975), mejor conocido como Gordo Master,  pasea por el mundo su orgullo de barrio. Presume de Huelin cual cantón a principios del siglo pasado, como si se tratase de su propio país. La mayor muestra de su amor es su mano izquierda, ocupada por un tatuaje consumado a base de tinta y mucho sentimiento que pone ‘Huelin Town’. Con 41 años a sus espaldas, se resigna a que el rap sea música hecha por jóvenes y estrenó el pasado agosto su último LP, Visionario, donde atiza a la televisión, a la mano invisible que gobierna los Estados y a la religión. El pasado 24 de noviembre participó en unas jornadas que la Facultad de Ciencias de la Comunicación dedicó al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Una de las profesoras encargadas de presentarle anunció el rap como la música “que no se baila, se mueve la cabeza”, frase que el artista no olvidó y recordó acompañada de una carcajada desmesurada en la ponencia. “¿Se puede hablar de porros en la Universidad?”, preguntó entre risas a los profesores que aguardaban el comienzo de la charla en la primera fila.

¿Por qué ha dado este paso y ahora enarbola la crítica social como principal estructura de sus letras?

Yo creo que siempre ha sido así, desde mis comienzos con ‘Triple X’ ya era así, críticas sociales, hablar de la vida cotidiana de cualquier chaval de barrio… lo que pasa es que cuando llegas a una cierta edad en la que maduras musicalmente, tienes que centrarte en otros aspectos, otras historias. Y creo que es bueno que si tienes el poder de decir algo, que lo digas, que informes a tus oyentes de lo que puedes percibir en la sociedad que estamos viviendo.

¿Por qué cree que ahora están surgiendo muchos raperos con esta temática?

La gente está muy quemada. Antes se hablaba, lo que pasa es que antes era otra vida, otra historia, y la gente siempre tiende a que les entre por un oído y le salga por otro porque lo que quieren es positivismo y quieren escuchar música para sentirse bien y evadirse. Cuando te cansas de dar tanta música para esa evasión, y empiezas a dar algo más, la peña también lo capta, pero lo captan menos. Ahora lo que hay es mucha gente que, empezando o llevando mucho tiempo, están viendo que la sociedad no avanza. Alzan el grito y se ponen a escribir de lo que realmente tienen que escribir: sobre sus derechos y sobre lo que ellos viven. Tampoco hay que hablar siempre de que venimos todos del ghetto, porque aquí ghettos no hay.

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El rapero sacó nuevo disco el pasado agosto.

¿Ha cambiado la crisis tanto al público como a los artistas?

Yo creo que no ha sido la crisis, sino más el vapuleo que se le ha dado al pueblo. Si el pueblo dice un ‘no’ estrepitoso… En este país de viejos y de fachas puede más un hombre de 80 años que uno de 23, y vamos mal. Realmente el futuro está en esos. El hombre de 80 lo que tiene es un fajo de billetes y quiere que el político se engorde. Para nuestro país, para que avance y crezca en educación, se tienen que fijar en el chaval de 20 años. Hasta que no cambie eso, vamos a seguir igual.

¿No cree que el rap ha abusado de hablar de putas, drogas y cochazos?

Cuando te venden una historia no americana, que es el machismo en las letras, la competición tirando a otras historias… Por ejemplo, tú ves una batalla de gallos de ahora y hay tíos cagándose en tus muertos. En una batalla de gallos viene un niño a cagarse en mi madre y le meto  un castañazo en la boca que lo tumbo en el suelo. Eso de entrada, porque ante todo, tienes que tener respeto. Lo que tú no puedes hacer es decir que en una batalla de gallos todo vale y me cago en tu madre. ¿Qué estás hablando? Te cojo y te destrozo la cabeza (risas). La gente habla a la virulé. Eso no es bueno. El respeto nunca se tiene que perder, en el momento en que pierdes el respeto, se pierde todo en esta vida.  Y creo que se perdió el respeto hace mucho tiempo aquí. Y el país, el gobierno y todos los que están detrás han perdido el respeto al pueblo desde hace un montón. Es lo que hay: seguiremos luchando.

¿Cree que los raperos han tardado demasiado en adquirir conciencia de clase?

Siempre ha sido así, creo. La música de rap siempre ha sido barriobajera. Parecía que, como venía de EE. UU. y todos cantaban que vivían en ghetto, parecía que  aquí tenías que vivir en un ghetto para hacer música. Yo me he criado en Huelin y en El Bulto, y no son ghettos como los de allí. Pero, hombre, en mi época entrabas allí y metías dos chillidos y no de allí no salías. Quizá hay un montón de gente a la que he criticado y he tenido letras en discos anteriores criticando ese concepto, el del chaval que no vive eso, pero que lo canta en sus letras. El chaval universitario que va a su casa, va al ordenador y del ordenador a la universidad. Y no pisa la calle. No le meten dos tortas, no le metes tú dos… Vivir en la calle es otra historia muy diferente que se ha perdido. Yo creo que el concepto siempre lo hemos tenido. Que cuanto más chungo y más de barrios seas, mejor rapero. Y eso no es así. Yo siempre he dicho que el rapero tiene que beber cerveza y fumar porros (risas). Esto lo digo de coña, porque hay muchas etiquetas y mucho rollo de decir que el rapero tiene que ser así. El rapero es un tío que dice lo que piensa en sus letras. ¿Quieres hacerlas de positivismo? Olé. ¿Quieres hacer crítica social? ¡Hazla! Pero no tiene que ver que seas de barrio bajo, o que sea de alto, que seas un rico de cojones, que también hay. Conozco a muchos raperos que tienen billetes y van de tíos de la calle.  Venden sus discos así. No me parece muy ético, porque creo que tienes que plasmar tu realidad en las letras, pero me parece que todos pueden jugar este juego como puedan.

Gordo Master
Detalle del tatuaje en el que Gordo Master homenaje a su barrio.

Decía Ayax en el polémico tema Polizzia que el rap no era para fachas, ¿cómo lo ve?

El rap no es para fachas. Eso es una cosa que no voy a entender en mi puta vida. Ser rapero no es solo cantar, ni un estilo de música. Es un estilo de vida. Es una ideología. Cuando eres rapero, sabes que los que te escuchan esperan algo de ti, no solo hablar de droga, esperas algo más. Cuando tienes 41 años como yo, llevas aquí un montón de tiempo y espera la gente mucho más de ti que esas letras banales. Creo que la gente se está tirando demasiado al barro, que es bueno, pero no tienen una medición en sus letras. Tú no puedes ir con una apología del terrorismo, o con un rollo de decir que hay que matar con cuatro tiros a no sé quién. Yo te puedo decir que el gobierno que tenemos es una mierda, que no quiero a Rajoy ni en pintura, que tenemos que echar de aquí al PP y al PSOE… Te puedo decir eso sin decirte que voy a ir a la casa de Rajoy, sin pegarle cuatro tiros en la cabeza, o que voy a coger a Esperanza Aguirre y la voy a empalar en mitad de la Gran Vía. Tú no puedes decir eso, porque estás incrementando la violencia. Siempre se ha dicho que el rap es violento. A mí me han tachado mil veces de violento y no lo soy.  Si me tocas los huevos te voy a destrozar, pero eso no es ser violento. Es como cualquiera.

Ni somos violentos, ni machistas, ni nada de eso. Simplemente somos gente que habla muy claro. No tenemos, al menos por mi parte, tantos estudios como para coger y ponerme delante de un millón de personas para comerles la cabeza y decirles que me voten. Yo no soy así. Te digo las cosas: y si las aceptas bien, y si no, no.

Sin embargo antes, en la ponencia, criticabas que estos raperos tienen derecho a decir lo que estimen oportuno, ¿no?

Tienen derecho a expresarse. Pero es como si yo sé que esto se va a llenar de chavales y vengo aquí y me hago un mitín diciendo que hay que matar a no sé quién y no sé cuánto. Tú no puedes incitar a la gente a que haga un atentado a alguien. Con la mayoría de gente no pasa nada, pero yo he tenido un caso de un tío que vino de Huelva y me decía que ya estaba aquí porque en mis letras les decía que viniera. Si en una letra decía por ejemplo “vente para acá que hay sol”, el tío se creía que se lo decía a él. Si en vez de decir eso le digo que le meta un tiro al alcalde… Eso no está en el control del músico.

¿Es el rap uno de los mejores instrumentos de cohesión de los barrios?

El rap es una herramienta como lo pueda ser el pop, el rock, el heavy… menos el reggaeton, que todos hablan de lo mismo… No he visto una canción de reggaeton que diga algo coherente. Los raperos, como poperos o rockeros y que haga música, no es que tengan el derecho o potestad de, pero sí que es verdad que si tienes un poco de voz, deberías hablarle a la gente de cosas que realmente le importan.  El día a día de la gente es irte a trabajar, buscarte la vida y es un no parar. Cada cual debe y tiene que ofrecer lo que su ideología y corazón le mande. Pero no por ser rapero tienes que hablar de una cosa. Mis discos son, menos este último que es más conspiranoico, todos son muy variados.

En Van contra ti hablas de que alguien va contra nosotros. ¿Quién es el alguien y quién el nosotros?

El nosotros es el pueblo. Y no el español, sino el mundial. A la gente de a pie. Los que están arriba son los de la cúpula, los altos mandos del mundo. Yo no te hablo de un país, sino del mundo, que están regidos por unos tíos que son los que mandan, son los que hacen que ruede de la manera que ruede.

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borjadiez

Xornalista con la rabia del estudiante heleno. Buenaventura y Maltiempo guían mi camino. Grecolatino y de barrio. Make Huelin great again. Aspiro a llegar tan alto como Carrero Blanco.

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