Investigadores de la UMA alertan sobre el peligro de inundaciones en zonas habitadas de Málaga

Hace escasos dos meses, una alerta roja por fuertes lluvias puso en jaque la provincia de Málaga. Hasta 204 litros se pudieron recoger entonces en 12 horas. Un temporal que produjo cerca de un millar de incidencias, entre anegaciones, derrumbamientos y grandes balsas en zonas de tránsito, y un fallecimiento.

Al parecer, este no será un hecho aislado ya que, según un grupo de profesores e investigadores del Departamento de Geografía de la Universidad de Málaga, la provincia es susceptible de sufrir “episodios previsibles y recurrentes de catástrofe por inundación”.

Los expertos han editado una publicación que alerta sobre el riesgo de sufrir graves y recurrentes inundaciones en zonas de población altamente habitadas de la provincia de Málaga. En él, analizan y describen un escenario proclive a soportar episodios graves de catástrofe por inundación, fruto de la combinación de tres factores principales: la ubicación geográfica de la provincia en Málaga -entre dos mares y dos continentes-; un modelo descontrolado de ocupación humana que ha llevado a urbanizar llanuras de inundación de los principales ríos, arroyos y desagües naturales de sistemas montañosos, y un proceso histórico y prolongado de deforestación.

En base a este cóctel de factores, los geógrafos han publicado un inventario de las áreas más sensibles a sufrir estos episodios, clasificando cuatro tipos de escenarios sobre los que habría que actuar: zonas urbanas con infraestructuras deficientes, entornos periurbanos con patrones de crecimiento desordenados, urbanizaciones costeras en llanos de inundación y urbanizaciones en las primeras elevaciones de sistemas montañosos.

Los investigadores han alertado de “la escasa capacidad de infiltración de los suelos”, un hecho “estrechamente relacionado con la escasez de vegetación”, el abandono de actividades agrícolas, los incendios forestales y las prácticas de cultivo inadecuadas, además de la intensa urbanización. Todo ello, contribuye a que la precipitación incida sobre el suelo, propiciando su erosión y la generación de escorrentías con una intensidad y magnitud superior, y a la rescisión de buena parte de la capacidad natural de infiltración.

Igualmente, los geógrafos han puesto el foco en los efectos del calentamiento global. En este punto, hablan de un doble patrón; en la zona centro oriental la dinámica será de una mayor aridez mientras la occidental tenderá a sumar más precipitaciones, más intensas y, por tanto, más erosivas.

“Reforestar, intensificar la cubierta vegetal, mejorar las redes de drenaje, incrementar la capacidad de evacuación de pluviales en zonas urbanas sensibles, evitar las represas que suponen infraestructuras mal planeadas y divulgar los riesgos a la población” son algunas de sus recomendaciones.

Si te gusta, comparte...Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someoneShare on Google+Share on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *