Kiko de la Rica: “Estoy en la franja en la que recibo este premio y se acabó”

Kiko de la Rica (Bilbao, 1965) es uno de los directores de fotografía más reconocidos del panorama audiovisual español. Ha trabajado con directores como Julio Medem, Álex de la Iglesia o Icíar Bollaín. Delante de su cámara han pasado las escenas de Los crímenes de OxfordLucía y el sexo o Mataharis. En su vitrina luce el premio a la Mejor Dirección de Fotografía en el Festival Cinespaña de Toulouse por Torremolinos 73 y el Goya a la mejor fotografía por Blancanieves.

-Por Isabel Ruiz y Marta Espartero

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¿Qué es para usted la fotografía?

La fotografía es retener un instante; la fotografía del movimiento son 24 imágenes por segundo; 24 fotografías por segundo, entonces, al final es el retener algo y que te cuente algo. Para mí, es una forma de expresión.

¿Cuándo cogió su primera cámara?

Siendo un chavalín, a los 12 años. Tengo 9 hermanos, soy el séptimo, y mi hermano estudió Bellas Artes y pintaba, entonces me llevaba de excursión y hacía fotos que luego pintaba. Descubrí que, pusieras donde pusieras la cámara y viendo cómo incidía la luz, la imagen cogía un valor u otro. Luego en casa tenía un laboratorio y mi hermano también, blanco y negro analógico, y aquello parecía magia a los 12 años. Me empecé a aficionar y lo que fue una afición se transformó al final en mi profesión.

Entonces llegó aquí influido por su familia, por su alrededor, ¿no?

Sí, pero no solo a nivel de esa afición, sino que creo que, para ser director de fotografía, no solo tienes que controlar la luz y tener un valor técnico o incluso creativo. A nivel personal, tienes que tener un carácter concreto, saber trabajar en equipo… es complejo. Tienes que defender lo que quieres, pero a la vez tienes que saber ceder, ser generoso… sino, es muy difícil trabajar. Creo que a mí me ayudó el estar en una familia numerosa, el compartir y el vivir buscándote la vida. Siendo el séptimo, pues imagínate… carné de asfalto; bastante suelto. En esto del cine, en el director de fotografía se valora mucho la rapidez, y creo que me enseñó mucho la necesidad.

¿Cuándo se dio cuenta que la fotografía era más que un hobby para usted?

Cuando ya empecé a crecer y a ver fotografía fija de maestros, pues me di cuenta del valor que tenía, y la personalidad de cada uno, que era distinta. Me pareció un mundo muy interesante y yo me encontraba sin identidad a nivel fotográfico. Hacía fotografías muy ingenuas, ahora las veo con mucho cariño, pero vi el poder de expresión, de belleza, ahí me di cuenta y desde entonces hago alguna cosita.

¿Qué sintió al terminar su primera película?

En los primeros cortometrajes, mucha emoción. Algo que casi has iluminado tú, que has creado una atmósfera, con los actores… es mucha pasión lo del cine, te tiene que gustar mucho el mundillo, y luego verlo en pantalla grande es increíble, no te lo crees, las primeras veces es muy emocionante.

¿Quién es más autor del producto audiovisual final, el director, el guionista, el director de fotografía…?

Creo que el autor es el director, porque es el que te cuenta con su lenguaje cinematográfico la historia. Si además es el que ha escrito el guión, pues ya es más todavía. Yo siempre digo que con unos muy buenos actores y un buen guión, puedes hacer una buena película, pero si no tienes un buen guión, ni unos buenos actores, por muy bueno que sea el director, no hay tema ahí.

¿Qué director le ha marcado más?

¿Quién me ha marcado más? Yo creo que Julio Medem, es muy complicado trabajar con él, porque creo que es muy autor, es alguien que tiene un mundo muy personal, es alguien incluso a quien ni entiendes, tiene un mundo muy particular, y me sorprende mucho visualmente y a mí mismo. Creo que tiene mucho talento, te gusten o no sus historias, es un tío muy interesante y con un lenguaje muy particular que, a mí, siendo fotógrafo y que trabajo y colaboro con este lenguaje cinematográfico, pues para mí es muy interesante encontrarme a alguien así y merece muchísimo respeto.

¿Y actriz o actor?

Hay de todo, hay muchos. A mí los que me gustan son los que hay que respetar, porque se les pone ahí delante de la cámara, trabajan con emociones, pero los que comprenden que también es una técnica y colaboran, son los más inteligentes y con los que más a gusto te sientes trabajando, los que te facilitan las cosas, y tú les facilitas a ellos, ese trabajo en equipo. No hay un nombre; hay muchos que son muy despistados y que no ayudan tanto y otros que sí, y otros con los que personalmente te llevas bien y con otros no tanto, pero esto es como la vida misma.

¿Cómo describiría en una frase el universo cinematográfico de Álex de la Iglesia?

Buena pregunta. Desmesura, puede ser. Bueno, te contesto mañana (risas).

¿Y de Julio Medem?

Mágico y único.

¿Y de Icíar Bollaín?

Realista.

¿Y Pablo Berger?

Qué difícil… fabricador de sueños iba a decir, pero…

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¿Cuál es su visión sobre la cinematografía? ¿Cómo lo describiría?

¿Sobre lo que me gusta a mí del mundo del cine? Pues que me transmita emoción, y, como lector de cine, me gusta descubrir que la pieza esté bien cerrada, que todos los elementos vayan por un camino, que el lenguaje cinematográfico tenga una lectura bonita, como un propio libro, que no solo es el contenido, sino que la forma también sea atractiva. Eso nos agrada a todos, y disfruto mucho con todos estos elementos.

¿Es fácil ganarse la vida a través de la fotografía?

Hay mucha gente que se gana la vida con la fotografía, lo que pasa es con qué tipo de fotografía, porque el que hace fotografía de paparazzi es fotografía también, el que hace editorial, el que hace cine… hay muchos niveles.

¿Y en cine?

En el cine lo que pasa es que la industria es pequeña para los que hay. Creo que es una carrera mucho más efímera, o eres un top o te quitan pronto de en medio. Aparece gente nueva, directores jóvenes nuevos, y la gente mayor va desapareciendo. Mayor entre comillas, estoy hablando de gente de mi edad. Yo estoy en una franja que recibo este premio y se acabó.

¿Cuál fue su reacción al enterarse que le habían dado el ‘Premio Ricardo Franco’?

Que era demasiado pronto, pero feliz, porque no me lo esperaba. Eso lo esperas de gente grande y con una trayectoria con un mayor recorrido, pero muy contento.

¿Qué futuro le augura al Festival de Málaga?

Pues como está yendo hasta ahora, cada vez más para arriba, y con el cariño de todo el mundo del cine y siendo cada vez más importante, y yo creo que, año a año, este Festival irá cogiendo mucho peso.

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