La biblioteca de Medicina, en el tramo final antes de su reapertura

La espera por parte de alumnos y personal de Medicina para poder hacer uso de la nueva y flamante biblioteca tras su reforma está a punto de llegar a su fin. Así lo han confirmado José Pablo Lara, decano de la facultad, y María Victoria González, directora de la biblioteca. La próxima semana estará operativa, al menos de forma parcial, para la consulta y préstamos de ejemplares. La remodelación se espera que esté finalizada antes de lo esperado una vez que se inició la obra: el parón de navidades.

La obra de la biblioteca de Medicina que la mantenía cerrada e impedía a los alumnos consultar los libros fue uno de los problemas de los que se hizo eco LA GENERAL hace más de un mes, pero pronto se podrá tachar de la lista de tareas pendientes. La devolución de libros –prestados desde antes de verano– ha comenzado a hacerse efectiva a pesar de que las obras no han finalizado y los ejemplares aún no están colocados en las estanterías, hecho por el que los préstamos no están habilitados aún, al igual que el uso normal de las salas. En el momento que los obreros finalicen sus tareas y los tomos, actualmente guardados en cajas, estén en su lugar, la actividad volverá a la normalidad; algo que la directora de la biblioteca, María Victoria González, espera que sea “para la semana que viene”.

El decano de la facultad, José Pablo Lara, explicó los motivos que han llevado a que unas tareas previstas para el verano se hayan extendido más de cuatro meses: la obra estaba programada en dos fases, de forma que únicamente las reformas de la planta superior fueran ejecutadas en este primer momento (habilitando espacios para trabajos en grupos), pero la concesión –el 30 de julio– de un presupuesto que permitía acometer la totalidad de la obra supuso un cambio de planes. El decano, que se reconoce ‘culpable’ de que los alumnos no hayan podido hacer uso de la biblioteca, lo cual lamenta “muchísimo”; afirma que “si lo dejábamos para el verano siguiente, que era la otra opción, igual nos encontrábamos que entonces no había presupuesto”. De esta forma se comenzó una obra de “mayor envergadura y duración” de la prevista, pero que está cerca de finalizar. Los alumnos y personal de Medicina podrán hacer uso de una biblioteca que necesitaba una renovación para ajustarse a las necesidades de los usuarios, pues desde 1997 no se realizaban reformas en la misma.

Estado actual de la planta baja de la biblioteca, aún en obras
Estado actual de la planta baja de la biblioteca, aún en obras

Algunas de las razones que han obligado a que la reapertura se haya retrasado más de lo que hubieran querido se debe a los imprevistos habituales de cada obra: cuanto mayor es la envergadura más son las opciones de que algo no fluya como debiera. El desnivel del suelo una vez retirado un tabique, la espera de un montacargas no previsto inicialmente o algunos muebles a medida que no llegaron correctos son algunos ejemplos. El problema ante esta situación, y como confiesa el propio Lara, es que “ha faltado comunicación”, y a pesar de que la Junta de Centro conocía de primera mano lo que ocurría, esa información no llegaba de forma correcta a los principales usuarios, y por ende afectados, por el retraso: los alumnos.

Una biblioteca a la altura de las necesidades actuales

Obras, retrasos, libros para arriba y para abajo… Pero, ¿qué se ha hecho en estos cuatro meses? Eso es lo que muchos estudiantes se preguntan, y desde LA GENERAL os lo contamos, pues hemos podido tener acceso a la biblioteca y ver las diferentes reformas que se han realizado.

En la planta alta se han habilitado siete salas para el estudio y realización de trabajo en grupo: dos más grande y cinco de algo menor tamaño en las que pueden estar unos seis estudiantes sin problema alguno; todas ellas exteriores y con sus enchufes para poder trabajar con ordenadores. Además, se espera que en el futuro se pueda equipar cada sala con una pizarra para trabajar en ella y ayudar al estudio. Igualmente, se han habilitado espacios de trabajo para el personal de la biblioteca.

La planta baja es la que más cambios ha sufrido, precisamente los que no estaban previstos inicialmente. Alguna de las remodelaciones son más de ‘chapa y pintura’, como el cambio de la puerta de acceso a la biblioteca. Otras, de mayor envergadura: la retirada de un tabique para eliminar el primer depósito de libros y ceder ese espacio para el uso del alumnado, la instalación de enchufes, así como de un montacargas para los libros, y la adecuación de espacios y accesos para cumplir la normativa de movilidad.

La demanda de más enchufes es uno de los principales caballos de batalla de los alumnos en todos los centros de la UMA, y Medicina no iba a ser menos. Según ha informado el decano, inicialmente se habilitarán entre 70 y 80 tomas, el número que soporta la actual red del edificio, que está pendiente de renovación en el bloque central de la facultad (ya se ha llevado a cabo en las dos alas), y tras la cual aumentará el número. Desde la propia biblioteca veían esto como un problema importante, ya que “teníamos que habilitar un espacio solo para cargar los ordenadores, y muchas veces no los podíamos prestar por no tener batería”, relata María Victoria González.

La ganancia de espacios que se ha producido en la biblioteca permitirá que tomos de libros que estaban guardados por no tener ubicación posible en las estanterías pasen a estar a disposición de quien desee consultarlos, y la reubicación de espacios permitirá mejorar la atención por parte del personal. En un futuro, que la directora de la biblioteca no ve cercano debido a los costes, se espera que muchas publicaciones se puedan consultar de forma electrónica, algo que ya se puede hacer con la mayoría de revistas a las que la UMA se encuentra suscrita; esto permitiría un mayor espacio de trabajo al no ser éste necesario para albergar tomos de libros y revistas.

Así pues, este cuento, que por momentos ha sido de terror para muchos de los afectados, está a punto de terminar con un final feliz. El personal de la biblioteca podrá gozar de más espacios de trabajo y reunión, mientras que los usuarios contarán con una mayor cantidad de puestos de estudio y trabajo, más libros y mejores condiciones.

Si te gusta, comparte...Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someoneShare on Google+Share on LinkedIn

Javi Gallardo

Crecí entre números. Cuando me cansé de calcular comencé a juntar letras. Ahora escribo textos largos para que parezca que sé algo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *