La duración de los grados, próxima diana de Wert

El gobierno plantea ofrecer grados de tres años, junto a los actuales de cuatro, para homogeneizar el sistema español con el de la mayoría de países europeos.

Cuatro años han pasado desde que el sonado Plan Bolonia llegó a las universidades españolas con el fin de unificar los criterios educativos de todos los centros europeos. Pero esta reforma parece no ser suficiente para ponernos a la par de nuestros amigos de la UE. El principal punto de este proyecto fue la implantación del sistema de créditos,  presentado a partir de dos alternativas: la primera,  con grados de 180 créditos (3 años) y dotando de un gran peso a la especialización, con másteres de otros 120 créditos (2 años); y la segunda, a la que se acogió España junto a varios países del este de Europa, conocido como 4+1 (240 créditos a los grados más 60 a los másteres). Tras estos años, nuestro país parece que quiere cambiarse al método contrario.

El pasado mes de julio, José Ignacio Wert  anunció su intención de  acondicionar el actual sistema universitario para dejar en manos de los rectorados la duración de las carreras. Las propias universidades podrán decidir si siguen ofreciendo sus grados en cuatro años, o en tres como lo hacen la mayoría de países europeos. Todo ello con carácter voluntario, lo que puntualiza y toma como una gran ventaja el ministro de Educación. Pongamos el caso, dos alumnos cursan Comunicación Audiovisual, el primero en Sevilla, en cuatro años; el segundo en Málaga, en tres.

Las opiniones sobre el tema no tardaron en llegar. La Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), tras realizar un estudio del nuevo plan, argumentaron que la implantación de este decreto puede resultar “muy confusa” y por eso mismo piden aplazarla hasta que se asiente por completo las reformas de Bolonia. Añaden, también, que el establecimiento de este nuevo sistema acarreará “un encarecimiento de los costes para el estudiante” a lo que le añaden la carencia de “un buen programa de becas suficientemente dotado”. Ideas similares nos transmitió el coordinador general de Eureka, Pedro Moreno, que coincide en que encarecerá los estudios y “hará que los compañeros con dificultades económicas puedan verse excluidos del sistema público de educación superior”. Defendió que el método “imita las características de otros sistemas universitarios, pero sin los sistemas de becas y ayudas inherentes a estos”. Entrevé que beneficiará a las universidades privadas “ampliando su cuota de mercado”, convirtiéndose así en “otro ataque directo a la universidad pública”.

Esto es, solo, lo que ha suscitado el borrador del decreto, en el aire está la aprobación o no de este, y lo que quedé luego por llegar.

Fe de erratas: en la anterior edición de este artículo pusimos que el ministro ha planteado grados de DOS años. Esa información es errónea, ya que son grados de TRES años lo que ha propuesto a los rectores.

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