La maquinaria de Estopa no se oxida

Cientos de jóvenes deambulaban por los aledaños del estadio desde primeras horas de la tarde, incluso de la mañana. Escenario perfecto para un botellón improvisado, litronas al son de Rumba triste y palmas bajo un sol arrollador de finales de noviembre. El plan: Estopa.

«¡Dadle estopa!», les gritaba el encargado de la fábrica en la que trabajaban para que no dejasen de hacerlo. Quince años más tarde, la maquinaria sigue sin oxidarse.
Acumulan éxitos, llevan más de una década en la música y siguen en plena forma. El Palacio de Deportes José María Martín Carpena acogió el pasado viernes el primero de los conciertos que llevarán a David y José por todo nuestro país. Apunto de colgar el sold out, el dúo catalán apareció puntual a su cita, desde la nada, dentro de una lavadora. Despertando la emoción del público, con el brazo en alto y acompañados de un gran despliegue audiovisual, entonaron ‘Cacho a cacho’, del 99, el año de su primer disco. Desataron la locura. Tras esta, una batería de sus mejores éxitos interrumpida por las melodías de las canciones de su décimo álbum de estudio, Rumba a lo desconocido. Sensación de vértigo para una noche que prometía ser especial: «Estamos encantados de poder estar aquí Málaga», confesaba David, vestido con una camiseta en la que podía leerse ‘Stop wars’.

Diario Sur
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Un show enérgico, estudiado, sin apenas tiempo para respirar y un repertorio en homenaje a una trayectoria en la que no han perdido ni un ápice de la esencia que los caracteriza. En el ecuador, la banda los dejó solos con un par de guitarras y algunos de sus mejores temas. Con ‘La raja de tu falda’, José rompió una cuerda de su guitarra, aunque sus versiones acústicas siguieron con grandes joyas como ‘El del medio de los Chichos’. «Nuestras canciones nacen así. Nosotros, solos, con una guitarra». La parte más sosegada de la noche vino gracias a ‘Hemicraneal’ y ‘Sin Sombrero’, en la que gran parte de los asistentes llegaron incluso a emocionarse.

Los hermanos Muñoz reservaron para el final el reggae y la rumba. ‘Con Fuente de energía’ o ‘Me falta el aliento’ lograron poner a toda la grada en pie para un final frenético. Estopa se despidió acelerado, agradeciendo a su banda el trabajo bien hecho: «Gracias por marcarnos el camino». Como Camarón puso el punto y final a una noche de altura. Estopa ha vuelto más Estopa que nunca. Entre las citas más esperadas, el Palau Sant Jordi de Barcelona el próximo 27 de noviembre o el Barclaycard Center de Madrid en diciembre. Además, Zaragoza, Valencia o Bilbao tienen fechas ya cerradas para este año.
Larga vida a la buena música.
¡Dadle Estopa!

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