La orgía sensorial del Festival de Málaga

Dos proyecciones intrínsecas, lecciones de dos estrellas Michellin y un auténtico estallido de sensaciones inmersas en un  cuento de fantasía gracias a una logística asombrosa. Estos fueron los engranajes de la primera cita de Gastroweekend, la nueva ‘máquina’ del Festival de Málaga que combina cine y gastronomía y que funcionó a la perfección.

-Por Marta Espartero e Isabel Ruiz

Dani García se presuponía como el protagonista del film, pero nadie esperaba que lo fuera también de la realidad. Una sala atestada hasta los topes, a pesar de encontrarse con filas vacías por motivos que se comprenderían más tarde, estaba entregada a la belleza audiovisual con la que se había anunciado esta primera jornada de Gastroweekend. El corto Una noche como ésta, de primer plato, permitió asistir como espectadores de lujo a la preparación de un homenaje por parte de una decena de estrellas Michellin a uno de sus mentores, Ferrán Adrià.  Lo segundo no era menos atractivo: el largometraje Reconstruyendo DG (Dani García). Una cámara acompaña durante 365 días al chef malagueño en un año especialmente difícil de su carrera, marcado por el cierre de su restaurante “Manzanilla” en Nueva York. Dos proyecciones que abrieron el apetito de todo el público.

La filosofía del dos estrellas Michellin marbellí impregna ambos metrajes. Vemos al Dani auténtico fuera de fogones, aunque nunca abandona la ‘cocina’, la que considera regida por una máxima inamovible: ser feliz y hacer feliz a través de la gastronomía.

Domi del Postigo fue el director de una mesa redonda que unió al chef junto a Javier Gutiérrez, su propio partner, J.M. Toro, consejero delegado del grupo DG e Íñigo Ruiz, productor del film.  Más tarde se convirtió en narrador del cuento que allí tuvo lugar. Las luces dejaron la Sala 1 del Cine Albéniz a oscuras hasta que un Salva Reina, reinventando el sombrerero de Alicia, entró a viva voz. Humo y luces de colores ambientaron el espectáculo que por entonces comenzaba.

La vista indecisa de los asistentes deambulaba entre las imágenes de la película en la gran pantalla, la tropa del cocinero deslizándose entre las filas que al comienzo procuraron dejar libre y el escenario. Allí, la voz de tres figuras con precisas misiones: la de Domi, narrando el momento; la del sombrerero, presionando carcajadas; y la del chef, desgranando cada pincelada de los bocados que el público degustaba. Gusto y olfato a una en la carta inspirada en el cuento donde el tiempo nunca cuenta:  Palomitas nitro de lichis, Magdalena que se come entera, Cangrejo glaseado, Bosque de Alicia, Afilando el lápiz, Tomate nitro, Croché y Turrón de foie. El tacto de los platos no se quedaba atrás: sentir con tus manos la alta cocina no es lo usual en una mañana de sábado cualquiera y mucho menos sentados en la butaca de una sala de cine.

Una eclosión de sentidos que dejó al público maravillado y al propio chef una experiencia, según escuchamos en privado, de las que siempre recordará cuando el tiempo pase. Las estrellas de Dani García brillaron más que nunca en el cielo del cuento de Alicia en el país de las maravillas.

Propuesta

Si te gusta, comparte...Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someoneShare on Google+Share on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *