La polémica troncalidad médica en la UMA: de la raíz a la copa

Desde hace unos meses han saltado las alarmas en la Facultad de Medicina de la UMA. “¡Que viene el tronco!”, se escucha por los pasillos. Y tú, pobre umeño que has caído allí solo para ir a la cafetería, no sabes de qué hablan. ¿Qué es eso de la troncalidad?

Querido (pre)estudiante de Medicina. Si pensabas que una vez consiguieras entrar en el grado ya todo sería cuesta abajo (con tropecientos folios que estudiarte, eso sí) estabas muy equivocado. Se avecina una reforma inminente en tu formación.

Del título II de la Ley 44/2003 al Real Decreto 639/2014 de 25 de julio han variado muchas cosas. No han sido 11 años en vano: tres gobiernos, burbujas inmobiliarias, la crisis económica, Eurocopas, Mundiales, Pablo Iglesias… Sin embargo, hay un asunto que no ha variado. Hablamos de la reforma de la formación de los especialistas en salud, esto es, los futuros médicos. Un anteproyecto gestado desde principios de este siglo y que aún sigue siendo desconocido para la mayoría estudiantil.

A día de hoy –y viene siendo así desde 1978– el periodo formativo de un médico terminaba con la obtención de tu plaza de residente tras el examen MIR (Médico Interno Residente). Tras esta prueba ordenatoria, obtenías un número –no una nota– por el que te regías a la hora de escoger especialidad a nivel nacional. Traducción: 6 años de grado + lo que tardes en prepararte y examinarte del MIR + duración de tu especialidad. 10 años, aproximadamente, en conseguir ser médico especialista.

Sin embargo, ahora el método cambia. Después del MIR, elegirás tronco, no especialidad. ¿Y esto qué es? Que seleccionas rama. De ella partirán las especialidades, a las que se accede tras superar el periodo troncal.

Los troncos en que se han agrupado las especialidades actuales son, siguiendo las directrices del RD 639/2014, cinco: tronco médico, tronco quirúrgico, tronco de laboratorio y diagnóstico clínico, tronco de imagen clínica y tronco de psiquiatría.

troncalidad

Esta nueva medida no ha hecho más que sembrar inquietud entre los futuros médicos. Así, el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) ha venido organizando charlas explicativas de la nueva disposición y reivindicativas, porque el Real-Decreto ha generado reacciones estudiantiles. En la Facultad de Medicina de Málaga estas reuniones han corrido a cargo de Reyes Picazo, umeña, representante y coordinadora regional del CEEM. “La Conferencia Nacional de Decanos [de Medicina] tiene su punto de vista, totalmente diferente al nuestro”. Así, Pablo Lara, decano de Medicina en la UMA, afirma que “estaremos todos de acuerdo en que toda formación que permita un conocimiento más integral, amplio y polivalente es bueno para el sistema y para el paciente”. Para él, además, existe una “excesiva atomización de especialidades”. De este modo, la implantación de la troncalidad se “traducirá en una mejor calidad en la atención al paciente”. “Tendemos a una sociedad pluripatológica debido al envejecimiento de la población”, por tanto “lo más adecuado para su mejor atención es que los profesionales médicos tengan una formación amplia, el objetivo de la troncalidad”. Aunque comprende que los alumnos “se inquieten ante la incertidumbre”.

El cambio en el sistema formativo MIR no ha surgido de la noche a la mañana. Según establecía en 2003 el título II de la Ley 44/2003, “Las especialidades […] se agruparán, cuando ello proceda, atendiendo a criterios de troncalidad”. Con el cambio de gobierno a manos socialistas se mantuvo la Ley, e “incluso se pidió una lista de pros y contras sobre la medida”, nos comenta Picazo. Y este verano, de sorpresa, llegó el momento. Ha procedido. “No sabemos por qué, de repente, quieren implantarla”. A los propios estudiantes del CEEM les parece curioso, porque “vivimos en una época de recortes, y la troncalidad supone un gasto importante”.

Pero no es solo cuestión de dinero. El principal problema de esta reforma es que genera muchísimas dudas. Hay algunas especialidades, como pueden ser pediatría, dermatología, obstetricia y ginecología u otorrinolaringología, por mencionar solo unas pocas, que no tienen tronco. También desaparecen otras, como son medicina forense, hidrología y medicina del deporte. “No sabemos qué va a pasar con ellas, ni quiénes las van a ejercer”, constata Reyes Picazo. “Y lo que es peor: no sabemos si se les van a considerar médicos a los que ya ejercen estas especialidades”. Tampoco conocen cuánto va a durar el periodo troncal, al que habrá que sumarle el de la especialidad. La Ley 44/2003 establecía que debía tener una duración mínima de dos años. “En principio, desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad no quieren aumentarlo. Así que lo más probable es que tengamos troncos de dos años, aunque no es seguro”, cuentan desde el CEEM.

La duración de la troncalidad no es asunto baladí: los internos –o troncales– reciben un sueldo por su trabajo en el hospital, ya que son médicos en prácticas. Y ese sueldo, en gran medida, lo sufraga el Estado. Por tanto, a los posibles dos años de troncalidad habría que sumarle los años de prácticas de cada especialidad, que serán decididos por los Consejos de las distintas especialidades.  “Desde la Sociedad Española de Cardiología nos han asegurado que ellos no podrían impartir su especialidad en tres años. Entonces, ¿qué nos encontramos? ¿Con médicos con periodos formativos que duran 6 o 7 años?”, se pregunta Picazo. Y lo que más escuece en los tiempos que corren, “¿se puede permitir ese gasto el Sistema Sanitario español?”.

Pongámonos en un futurible. Estamos en 2021, cuando ya lleva implantado este sistema dos años en nuestro país y salen los primeros alumnos troncales, listos para acceder a la formación específica. Si todos los médicos escogen la especialidad y unidad docente (hospital) que tú querías, porque se compite a nivel nacional, te quedan tres opciones: irte a otra unidad docente donde queden plazas (ya puede ser Galicia, Canarias o Aragón), escoger una especialidad que no esté entre tus favoritas o repetir el periodo troncal, porque el tronco no se guarda.

No saben si les reconocerán el periodo troncal en Europa

Otro aspecto candente son las prácticas en el extranjero. Dentro de la troncalidad, las rotaciones externas en Europa quedan muy limitadas, estableciéndose un máximo de 4 meses en cualquier caso. Con el sistema actual, sí reconocido en el espacio europeo, los estudiantes pueden realizar su MIR en el extranjero durante 11 meses en las especialidades de una duración de cuatro años o más. En las especialidades cuya duración sea de uno, dos o tres años, el periodo de rotación no puede superar los dos, cuatro o siete meses respectivamente (RD 183/2008).

A día de hoy, la evaluación del interno corre a cargo de un registro de prácticas, llamado ‘libro del residente’. En él se recogen tanto los conocimientos y habilidades adquiridas como la actitud del médico con los pacientes. No es una valoración especialmente estricta, porque, para entendernos, sería como examinar a un profesor tras conseguir la plaza en un instituto después de las oposiciones. No obstante, para el nuevo sistema este método no es válido. A partir de ahora, se implanta una evaluación  basada en “entrevistas periódicas con el tutor e instrumentos objetivos de valoración”, además del ‘libro del residente’, una vez termines el tronco. Traducción: te volverás a someter a un examen. Los estudiantes están indignados con esto, porque, como explica Reyes Picazo, no comprenden por qué tienen que hacerlo tras haber superado el MIR.

Además, no solo han de examinarse, si no que su futuro varía considerablemente en función del resultado obtenido. Puede ser una evaluación positiva, una evaluación negativa recuperable o una evaluación negativa no recuperable. ¿Qué pasa en cada supuesto? Positiva: ¡cruzas la pasarela! Puedes seguir con tus estudios. Negativa recuperable: tendrás una segunda oportunidad para examinarte tres meses antes de que termine el periodo troncal. Negativa no recuperable: repites el MIR, repites el tronco (no te lo guardan) y vuelta a empezar.

Desde el CEEM se oponen a estos “sistemas de evaluación puntuales y selectivos que puedan suponer la expulsión del sistema de residencia e implantar un filtro competitivo”. En su lugar proponen una prueba tipo ECOE –formato de examen que incorpora diversos instrumentos evaluativos y se desarrolla a lo largo de sucesivas estaciones que simulan situaciones clínicas– y entrevistas con el tutor de residencia.

A pesar de ello, con sus reivindicaciones y negociaciones ya han conseguido una promesa: el cumplimiento de la elección única de la especialidad al inicio del tronco. Esto significa que una vez escojas tronco, selecciones especialidad. Sin embargo, todavía es solo eso, un compromiso. “Ahora estamos mirando que se cumplan los acuerdos en los plazos establecidos”, afirma el presidente electo del CEEM, Víctor Expósito. “En principio, la Ley Orgánica que regula la formación de la medicina legal y forense incluirá nuestras peticiones y el cumplimiento formal de la elección única”, pero “al ser Ley Orgánica tiene que tramitarse en Consejo de Estado, donde se encuentra actualmente, Parlamento y Senado, así que puede alargarse un poco”, pero siempre dentro de la actual legislatura –recordemos que estamos en año electoral–.

“La elección única era la principal reivindicación que teníamos, pero hay más aspectos que son inadmisibles, como son la elección de los vocales MIR en las comisiones de especialidad”. El vocal MIR es el representante de los residentes en las unidades docentes. “Ellos quieren hacerlo por sorteo, nosotros queremos que sea algo democrático. Tampoco es que se opongan a esto, sino que es tal y como está redactado por agilizar trámites, pero que se podría hablar e iremos discutiendo. Seguiremos peleando para conseguir eso también”, concluye Expósito.

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Marta Espartero

Soy un zóon politikón en toda regla.

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