Los buses de la EMT no se pueden coger

El servicio de autobuses de la EMT está muy bien. De hecho, su director general es una persona excelente, amante del buen comer, de los que saben apreciar un buen vino, pero ése es otro tema. Desde hace unos años ya la línea 20 se llama 11, pero esto también da igual. Os lo cuento mientras hago tiempo porque la web de la EMT no funciona ahora mismo.

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Venga, ahora sí. Quiero que os fijéis bien en el siguiente mapa. Durante 10 segundos tenéis que mirar fijamente la intersección entre el Bulevar Luis Pasteur y la Avenida del Dr. Manuel Domínguez. Al cabo de ese tiempo se aparecerá un Cristo, pero no le hagáis caso: está solo para distraer. A lo que de verdad quiero que prestéis atención es a las paradas de la EMT, debidamente señaladas por las marcas azules:

1Si las unís podéis formar la imagen del bisonte de Atapuerca, pero una vez más se trata una mera distracción que nos aleja del verdadero propósito de este artículo. Me he permitido, por cierto, la licencia de dibujar un círculo verde en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, pero no es casual. Os explico.

Si imprimes la imagen en alta resolución, clavas el compás en el punto verde y trazas un arco formando un semicírculo de 12mm de radio, son dos las paradas que se muestran más cercanas. Las llamaremos, para hacer las cosas simples, la de arriba (en la Facultad de Derecho) y la de abajo (Autovía), y serían las siguientes:

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Lo reconozco: hay algunas mucho más cercanas, pero son todas de vuelta. Es decir, te permiten salir del campus, pero de ninguna manera entrar en él. Aparentemente, éstas son las dos maneras más atractivas de plantarse en la Facultad de Ciencias de la Comunicación —también en la de Turismo, claro, e incluso en la de Letras—, además de las extendidas, pero ¿qué esconde realmente ese mapa?

Una verdad incómoda. Una vergüenza que haría temblar a los urbanistas más innovadores, a los matemáticos más avezados y a los estudiantes que se creen la hostia porque se estudian las cosas “el día de antes” y aprueban. Hablamos la parada secreta, la que sólo aparece cuando más la necesitas. La parada donde se bajaría el mismísimo Cristiano Ronaldo:

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Fíjese el lector que esa parada, en la práctica a más distancia que las dos ya señaladas, es la primera en la que ha de parar el autobús dirección Universidad. Tras de ella efectúa otra más hasta enlazar con la de Derecho, rotonda y probablemente atasco mediante. Siguiendo la ley de Okun, que establece que Cw = -0,4 * (Y – 2,5), resulta que para cuando el autobús ha llegado a la parada de la Facultad de Derecho, la rojita de arriba, el estudiante que se ha bajado en la de Cristiano Ronaldo ya va, como poco, por donde señala el punto amarillo:

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A todas luces, este alumno llegaría a la facultad de su elección antes que el que se apea en Derecho, burlando así todos los controles geodinámicos y sacando los colores a la planificación urbanística de la ciudad. ¿Por qué permite la EMT este agujero de lombriz, ese puente de Einstein-Rosen que conecta con la cuarta dimensión y difumina los límites del espacio-tiempo? ¿Por qué nadie se baja en la parada de Cristiano Ronaldo, también conocida como la espuma cuántica de la UMA? Increíblemente, justo mientras escribo esto me comentan que está habiendo un problema con la EMT. Me cuentan que no se puede coger el autobús, que resulta imposible desde cualquier punto de Málaga por más que lo han intentado. Lo cierto es que no me extraña en absoluto. ¿Cómo van a poder coger un autobús con todo lo que pesa?

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Un comentario sobre “Los buses de la EMT no se pueden coger

  • el 11 octubre, 2014 a las 15:01
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    Nadie se baja en esa parada por tres motivos:
    1. Comodidad: Entre mayo y septiembre hace un calor de la hostia por ese tramo (lo digo por experiencia). Pega más el sol, durante más tiempo y cuesta arriba.
    2. Pereza: Hay que salir del autobús antes, y eso puede ser un disuasorio (más para los que van sentados). Además, hay que cruzar una carretera con 40 carriles donde la mitad de los coches ni paran a pesar del paso de peatones.
    3. Pragmatismo: Los que conocen la línea 25 saben que es mucho más rápida y cómoda que la 11. Además, te deja al lado del Severo Ocho o la facultad, dos sitios ideales para los estudiantes de Comunicación.

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