Metro: el ‘bono estudiante’, ni está ni se espera

Tras más de ocho años desde el inicio de las obras y cinco después de la primera fecha fijada para su apertura, el 30 de julio de este verano entraba en funcionamiento el esperado y cuestionado Metro de Málaga. Se intentó primero en 2009 para terminar por posponerlo y, aplazamiento tras aplazamiento, conseguirlo en 2014. Esos años sufridos de obras -aún continúan- alcanzaron su objetivo. Las vías que atraviesan el campus de la Universidad tomaban utilidad. Todavía con la duda de si el suburbano es más un capricho o una necesidad, 50.000 personas hicieron uso de los vagones durante su primer día de vida. La novedad -todavía hoy mantiene su efecto- y la gratuidad lograban la respuesta prevista. Empezaban a darse los cruces de miradas entre vagones a través de los ojos fenicios que guiñan a la ciudad. Aun sin estar acabado, las dudas hacia el metro sobre si la realidad será capaz de igualar a la expectativa siguen estando en la mente del malagueño y del umeño.

Sin mayores problemas en la actividad, el metro llega a sus dos primeros meses en marcha aproximándose al millón de clientes. A excepción del incidente entre el convoy y un turismo en la calle Jiménez Fraud, la voz anglosajona que canta la siguiente parada con esa particular pronunciación no ha tenido grandes dificultades para continuar su función y así las correspondientes imitaciones de ésta. Las instalaciones funcionan correctamente salvo alguna avería puntual en las máquinas expendedoras de tickets que provocaba que un miembro de la plantilla de apoyo respondiera entre risas “yo no puedo decir nada”.

Líneas del Metro Málaga (vía metromalaga)
Líneas del Metro Málaga (vía metromalaga)

Una de las cuestiones que más inquietud causaba, sobre todo en el público universitario, era la relativa al precio del billete. Incluso con la subvención que permite que el viaje tenga un coste de 1,35 € (billete sencillo) para el usuario en lugar de los 4,21 que le corresponderían, se echan en falta unas condiciones especiales para el estudiante. El sistema carece de una oferta similar a la de EMT (Empresa Malagueña de Transportes) que permite viajes sin límites por 27 euros mensuales. “De momento la ‘tarjeta universitaria’ no es posible”, así se refería en los micrófonos de Hora Crítica el jefe de la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía, Antonio Tallón, a la posibilidad de poner en marcha un billete especial para los universitarios. Aunque admitía que no está previsto, reconocía que se trata de algo “básico”. Por una meta similar están trabajando en la reclamación de estas rebajas para el universitario distintas asociaciones estudiantiles de la UMA. Es el caso de Progreso que se reunió con María Gámez, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, para trasladarle su propuesta de un ‘bono para el umeño al 50% que unifique EMT y metro’. Muchas serán las complicaciones si contamos con que tendría que llegarse a un acuerdo entre la empresa concesionaria y las administraciones. Por otro lado, Tallón afirmaba que “se está avanzando en la línea del billete único” que uniría metro, autobús y cercanías con el fin de que se pueda ofrecer al ciudadano “facilidades a nivel económico y de convergencia con otros servicios públicos”. Actualmente el viaje sale a 0,82 euros con la ‘tarjeta monedero’ lo que supondría, con una media de dos viajes al día, un gasto de 49,20 mensuales frente a los 27 con viajes ilimitados de la EMT.

Precisamente se espera que uno de los factores más determinantes en el uso del metropolitano sea esa “convergencia” con la EMT por la que apostaba el jefe de la Agencia dependiente de la Consejería de Fomento y Vivienda. La necesidad de acuerdos para facilitar el uso conjunto de ambos se agudizará cuando los raíles lleguen a la Alameda Principal en 2017, mientras que las demoras no lo eviten. Para entonces, la Junta estima que los vagones desplazarán a 20,7 millones de personas al año y contará con 23 estaciones entre el Hospital Civil, Atarazanas, Andalucía Tech y Martín Carpena. Los estudiantes con residencia en Teatinos tienen hoy la opción de ir al Palacio de los Deportes a ver a Unicaja en 20 minutos o de acudir a Vialia en diez.

Sin embargo, y pese a la elevada cantidad de usuarios que se prevén en sus instalaciones, se sigue cuestionando la necesidad de traer un suburbano a la Costa del Sol. El propio Tallón confesaba a LA GENERAL en el estudio de Onda Color estar convencido de que “no era necesario este tipo de metro”. El que fuera alumno y docente de la UMA miraba con recelo al servicio establecido en Zaragoza por el ‘ahorro económico’ al compararlo con los “proyectos faraónicos” que “se encontraron” al llegar a la Junta. Las dudas sobre si compensa o no este transporte público aumentan debido al coste. Según los presupuestos actuales, supondrá una inversión cercana a los 800 millones de euros para el final de las obras. Además, hay que tener en cuenta la aportación anual del gobierno andaluz y del ayuntamiento de la capital para mantenimiento y subvención del billete.

Metro de Málaga (vía Junta de Andalucía)
Metro de Málaga (vía Junta de Andalucía)

Aun con semejante gasto que dobla el presupuestado inicialmente, para el final de las obras habrá grandes zonas que el metro continuará sin abarcar. Éste es, junto con la economía, el principal hándicap que se presume a la hora de que el umeño pueda dar utilidad al metro. Incluso estando terminadas las obras por completo, universitarios de distintos barrios de la capital como Ciudad Jardín, Limonar, Cerrado de Calderón o El Palo seguirán con las mismas posibilidades de transporte para llegar a la universidad que antes de que empezase a andar el suburbano. Es el caso de Sabina, estudiante de Magisterio y vecina de Ciudad Jardín, que reconoce las ventajas del metro en lo relacionado con la velocidad y la puntualidad, pero que declara no poder darle “ninguna utilidad” para ir a clase ni cree que vaya a ser más provechoso para ella en 2017. Se queja del resultado del proyecto por no llegar a todas las grandes áreas de Málaga pese al “dineral que se han gastado”. Algo similar sucede con Alberto, estudiante de Marketing y usuario frecuente de la EMT, que cada día se desplaza de Cerrado de Calderón a la zona de la ampliación del campus. Afirma ver el metro como el “último recurso de transporte”, aunque lo califica como ‘rápido y eficaz’. Alberto piensa que pese a “ir un paso por delante del autobús en algunas cosas, el autobús va varios pasos por delante del metro en muchas más” [sic]. Como estudiante que tiene que acudir a la ampliación emplea el servicio de ‘lanzadera’ beneficiándose del transbordo gratuito entre autobuses de la EMT. El hecho de que el paso del bus al metro suponga un coste añadido es un elemento por el que los alumnos que se encuentran en esta posición pueden terminar optando por el servicio sin costo, si bien más lento, del autobús y no por el metropolitano.

Emplazamiento y circunstancias muy distintas en las que se encuentra Jesús, estudiante de Matemáticas y habitante de El Perchel. Él se ha convertido en poco tiempo en un viajero habitual sobre las vías y cree que continuará siéndolo por ‘cercanía y rapidez’ durante el curso. Está convencido de que pese a haber sufrido la construcción durante años el establecimiento del intercambiador de líneas en su barrio servirá para mejorar las conexiones de la zona oeste. Jesús se queja de la escasez de paradas de la ‘Línea 2’ en comparación con la ‘Línea 1’ y considera que la realidad no compensa el coste de inversión. Este vecino de El Perchel rechaza el término ‘revolución’ utilizado en un vídeo promocional de la constructora FCC por el director de Metro Málaga, Fernando Lozano, para referirse al metropolitano. Coincidiendo con Alberto y Sabina, valora que para utilizar esa palabra los raíles deberían llegar a conectar otras áreas de la capital malagueña. Parece que los tres tendrán difícil llegar a verlo como esa ‘revolución’, ya que ‘no se piensa en nuevas extensiones más allá de las de 2017’, nos confirmaba el director de la Agencia de Obra Pública. Atrás queda el proyecto de la desechada ‘Línea 3’ que conduciría hasta El Palo o las ideas de conectar con La Malagueta.

“Hasta ahora cuatro personas mal contadas”, así respondía un empleado al ser preguntado por la afluencia de viajeros en las últimas paradas de la zona de superficie a principios de septiembre. Con la llegada del otoño se cree que el peso del público universitario y de Ciudad de la Justicia repercutirán en el número de usuarios. La Junta de Andalucía calcula que se llegará a fin de año con una media de 17.000 consumidores diarios que, según Tallón, “cumplirían con los objetivos”.

El ya mencionado accidente del metro en tierras umeñas ha sido causa de duras críticas acerca de los problemas de seguridad vial. Desde que a comienzos del mes de septiembre se produjese ese choque entre un convoy y un automóvil se han propuesto medidas de seguridad específicas para el tramo en el que el suburbano deja los túneles. Tras el incidente ha vuelto a sus puestos el personal encargado de señalizar el paso del metro en aquellos puntos en los que comparte calzada con los vehículos particulares. Algunos como Alberto proponen la instalación de barreras en esos tramos de conflicto.

Los que encuentran un problema en el metro son los tuiteros adictos y demás viciados de las redes sociales con la imposibilidad actual de tener cobertura telefónica en el tramo bajo tierra, que puede llegar a tratarse de un recorrido de más de 20 minutos. En esta línea se prevé que en un futuro exista la opción de acceder tanto a cobertura móvil como a conexión Wi-Fi y se espera que estén disponibles a corto plazo.

El umeño podrá utilizar -si su economía y zona residencial lo permiten- un transporte que pretende acercarse a la vanguardia y que apuesta por la precisión. Tendrán la oportunidad de disfrutar del chirrido de las vías en algunos puntos, algo que en Granada aún desean poder hacer.

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