Mil y un problemas en Medicina: sin biblioteca ni espacio en las aulas

Poder asistir a clase con tu sitio para sentarte y escuchar al profesor, o consultar en la biblioteca unos libros para preparar un examen. Parecen cosas sensatas para un universitario, algo habitual. Sin embargo en la Facultad de la Medicina no pueden. Los alumnos de cuarto curso no caben en el aula y no tienen plazas suficientes en las prácticas; la biblioteca se encuentra cerrada por obras desde julio y asesorarse sobre alguna materia en alguno de los volúmenes que hay allí resulta imposible.

Nos acercamos a la Facultad de Medicina para hablar con alumnos de cuarto después de enterarnos que ante la falta de espacio les propusieron situar a parte de los estudiantes en un aula anexa en la que verían la clase a través de una webcam. Rocambolesca historia más digna de una película de ciencia ficción que de una universidad que presume de ser ‘Campus de Excelencia Internacional’. Pero en la UMA todo es posible.

Nada más pisar la facultad, no tardamos en contactar con una alumna afectada y nos confirma la información, aunque a medias. “Si llegas 10 minutos tarde a algunas clases no te puedes sentar, a pesar de que han puesto sillas extras”, afirma, y añade que “muchos tenemos asignaturas de otros cursos y no tenemos sitio”. Ante la pregunta de la famosa webcam, contesta entre risas “es verdad, se comentó por parte del equipo de canal, pero luego no se ha llevado a cabo. La idea es que quienes no cupieran estuvieran en la clase de al lado y si teníamos dudas avisábamos también por la webcam, salías de una clase e ibas a la otra a preguntar”, surrealista cuanto menos. Finalmente esta ‘brillante’ idea no se ha llevado a cabo, pero tampoco se ha dado solución.

El Aula IV de la discordia
El Aula IV de la discordia

“No en todas las asignaturas se llena el aula, pero en algunas como en ‘digestivo’ [forma coloquial de resumir “Enfermedades del aparato digestivo y nefrourinario”], que la asistencia es obligatoria, no cabemos. Si tienes tres faltas suspendes. Este problema no se da en otras asignaturas como Dermatología, a la que nos confiesan “no va nadie”, pero la realidad es que las materias correspondientes a cuarto curso han de impartirse en un aula que después de unas obras han dividido en dos y tiene unas dimensiones bastante inferiores al resto de las de la facultad. Desde LA GENERAL hemos podido tener acceso a las diferentes clases y la diferencia de tamaño es clara.

Una vez hablas con los alumnos te transmiten que los problemas no quedan ahí, y tras un irónico “de los profesores mejor no hablamos” nos comentan que fuera de la facultad continúa su particular calvario al desplazarse a las prácticas: “En Dermatología solo hay 30 plazas, si llegas después [del trigésimo] solo puedes firmar e irte”. Pero no solo con esa asignatura hay problemas “en las  prácticas de ‘disgestivo’, que duran dos semanas, debe firmarte tu médico asignado cada día, pero muchas veces ni siquiera está”, algo que si no es así te invalida las prácticas. Ante esta situación no esconden que “algunos alumnos falsifican la firma, porque si no te validan las prácticas suspendes”.
Estos problemas parecen algo habitual, pues nos confiesan que “en Otorrinolaringología no cabemos todos en quirófano, así que llegas, firmas y te vas”. En apenas media hora en la Facultad de Medicina son casi una decena los alumnos de cuarto curso que afirman tener problemas con diferentes asignaturas. Unas condiciones de docencia que no solo distan de lo esperado, sino de lo exigible.

Estos problemas se puede pensar que en parte vienen derivados de que en algunas asignaturas hay más de 200 alumnos matriculados, cuando el número claustro es de 180. La realidad es que es inviable que 180 futuros médicos entren en la UMA cada año y avancen curso a curso sin suspender nada, por lo que este problema debe ser abordado y resuelto de alguna forma para que los alumnos reciban una docencia, cuanto menos, digna por la matrícula que pagan.

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Un aula standard, con sus futuros médicos standard

Además de los problemas específicos de los alumnos de cuarto curso, no dudaron en contarnos los que afectan a todo el alumnado de Medicina. “La biblioteca está cerrada hasta diciembre por obras, y estamos en periodo extraordinario de exámenes, unas reformas que comenzaron a finales de julio y que pesar de que inicialmente no tenían fecha de finalización se les comentó a los alumnos que finalizarían antes de la fecha ahora prevista –inicialmente la fecha era septiembre, luego fue el 10 de octubre, 4 de noviembre… La última noticia es que en diciembre estará acabado– a través del correo electrónico. Esto es España, y encima la UMA, por lo que ya sabemos que no se van a cumplir los plazos de una obra, e incluso los alumnos lo entienden: “los obreros no tienen la culpa, pero es imperdonable que no tengamos acceso a los libros en periodo de exámenes. La Delegación de Estudiantes está preparando una instancia para que la firmemos todos y protestar por ello”.

La "biblioteca" improvisada en el hall
La “biblioteca” improvisada en el hall

Ante esta situación se han habilitado tres mesas en un hall en la que estudiar parece algo complicado, con alumnos pasando en todo momento y sin poder consultar los libros necesarios para ello. Por supuesto no es solución viable, y desde la Delegación de Estudiantes solicitan se habilite un aula que realice las funciones de biblioteca, donde poder consultar algunos libros, realizar préstamos y poder estudiar. Ideas nada descabelladas, pero que no parecen habérsele ocurrido a nadie en la UMA antes.

 

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Javi Gallardo

Crecí entre números. Cuando me cansé de calcular comencé a juntar letras. Ahora escribo textos largos para que parezca que sé algo.

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