Narváez: “Cuando el 77% de los universitarios no encuentran un trabajo adecuado a su formación, es un problema de la sociedad”

José Ángel Narváez se desliga de Adelaida de la Calle y niega rotundamente que votarle sea continuismo. A su ‘amistad’ en la Junta, le pide que pague cuanto antes la deuda que el Gobierno andaluz atesora con la UMA. Sobre De Aguilera, otro de los candidatos y del que más parece distanciarse, insinúa que no cumplió con las “normas dictadas por el Consejo de Gobierno” por publicar su programa antes de la proclamación de la candidatura.
Fotografías realizadas por Nicolás de Troya

“Yo no soy excelentísimo rector, yo soy estupendo, porque estoy en funciones”. Narváez suaviza la primera toma de contacto con LA GENERAL comentando una anécdota con otro periodista. Tras una larga media hora de espera, el sucesor de Adelaida de la Calle nos invita al despacho de su compañero Francisco José Murillo Mas, decano de Ciencias de la Educación. “Perdonad el desorden, ahora mismo limpio un poco para las fotos”, decía entre risas el mandatario de la Facultad de Psicología y Educación.

El despacho está respaldado por dos mesas. Una de ellas está llena de periódicos de La Opinión de Málaga. Desde la ventana se puede visualizar la Facultad de Derecho. Narváez se disculpa por la tardanza. El “estupendo rector” charla con el fotógrafo. Amigos en común y clases de algún arte marcial. El rector en funciones no para de sonreír. Confiesa que alguna que otra vez nos ha leído aunque algunas veces seamos “graciosillos”.

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¿Cómo valora la actuación de estos últimos años de Adelaida de la Calle?

Hombre, indudablemente, mi valoración es positiva porque yo he sido miembro del Consejo de Dirección de este período. Lo que pasa es que, frente a esta valoración positiva porque se han hecho muchas cosas que están bien y que tenemos que seguir manteniendo, hay cosas que cuando haces un análisis crítico te das cuenta de que las hemos hecho regular y cosas que hemos hecho mal. Esas son las que hay que cambiar. Nosotros, que estamos planteando un proyecto de universidad para el futuro, lo que queremos es un proyecto de universidad en la que se corrijan esos errores que se han permitido. Lógicamente, ha sido un período en el que la Universidad ha cambiado mucho, pero ha sido un período en el que, como se han hecho muchas cosas, hay cosas que hay que cambiar.

Entonces, ¿votarle a usted no es como votar a Adelaida? ¿No hay continuismo?

En absoluto.

Ha formado parte, durante muchos años, del Rectorado de Investigación. ¿Por qué se mete en estos barullos de elecciones a rector y no sigue investigando como un docente cualquiera?

Bueno, yo soy un investigador, ¿eh?, y estuve mucho tiempo como vicerrector de Investigación. Aquella experiencia me sirvió mucho porque yo lo que intenté aplicar al Vicerrectorado de Investigación eran las soluciones de los problemas que yo tenía como investigador. Lo que ocurre es que llega un momento en el que tú te planteas que la experiencia que has adquirido, el conocimiento de la institución, vale la pena hacer un esfuerzo por la institución en la que te has formado. Yo me he formado en esta institución. Yo he crecido y conocido mucho, no solo como persona, sino también como investigador y como docente, y creo que es un momento -este de mi vida- para dar el paso a servir a mi institución y darle mi experiencia y mi conocimiento.

El Plan Bolonia lleva años implantado, ¿cómo lo valora?

Yo creo que el Plan Bolonia ha sido un plan muy complicado porque costaba mucho dinero. Eso que dicen de ‘coste cero’ es mentira, nos ha costado un dinero… Pero hay que hacer una evaluación del Plan. Hay que ver desde el punto de vista de los docentes, de organización de docencia, que es justo lo que nosotros queremos plantear: hay que cambiar el sistema de docencia. Es decir, lo que no podemos olvidar es que nosotros tenemos que formar profesionales. Pero también, desde el punto de vista de los alumnos, se necesita también obtener su reflexión para ver cómo se ha desarrollado el Plan Bolonia.

¿Y sobre la nueva reforma que quiere plantear el Partido Popular conocida como ‘3+2’?

Soy totalmente contrario, absolutamente. Yo creo que es una trampa. Y, además, y sobre todo, falta un debate: ¿qué se necesita para ser un profesional?, ¿qué es lo que se necesita para la formación? Hace unos años teníamos la licenciatura de cinco años, luego pasamos a los grados de cuatro años, ¿y ahora que vamos a pasar los grados a tres años? ¿A quién estamos engañando? Creo que es un proceso que lo que hace es destrozar el sistema universitario.

El año pasado la Universidad de Málaga era la única que tenía una mujer como rectora. ¿Cómo valora la ausencia de una candidata, que no compita con mujeres?

Creo que el problema de la igualdad en la sociedad, y también en la universidad, es un problema que no está resuelto. La mujer necesita hacer más trabajo que el hombre para llegar a los mismos sitios. Los sistemas que tenemos ahora mismo de conciliación familiar y de igualdad no dan resultados. Hay que cambiarlos, hay que ser realmente corresponsables. La igualdad no es solamente una cuestión de favor a la mujer, es también una cuestión del hombre y creo que la estrategia hay que cambiarla.

¿Cómo lo haría usted en el hipotético caso de que se postule como rector?

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Bueno, yo creo que hay que cambiar muchos sistemas y muchos soportes dentro de la Universidad. En primer lugar, este tema que hablamos de la conciliación familiar: hay que desarrollar herramientas para que la vida familiar se pueda conciliar adecuadamente y, sobre todo, hay que dar salida a las herramientas para que la promoción de la mujer se pueda desarrollar en las mismas condiciones que la del hombre y con las mismas características. A pesar de que hay otro problema, cuando una mujer mujer se queda embarazada y tiene la baja maternal durante y tiempo, si durante un tiempo el laboratorio no está publicando, eso le consta como un déficit. Lo que hay que hacer es no valorar eso y decir: ‘Mire usted, mientras usted está retirada por estos motivos del trabajo de investigación, ese tiempo no hay que valorarlo como un tiempo perdido. Todo lo contrario, hay que evaluar esto de otra manera’. Nosotros, como universidad, tenemos que hacer el esfuerzo para ello. Luego también tenemos que hacer pedagogía en otras instancias políticas para que eso se reconozca de esa manera.

En las últimas elecciones la participación no llegó al 20%. ¿Por qué cree que los estudiantes son tan ajenos a la política de la Universidad?

En primer lugar, a los estudiantes no les llega el mensaje. Es decir, nosotros no somos capaces de integrarlos en lo que es el concepto de la Universidad. Muchos estudiantes no son conscientes de la elección ante la que están, pero eso es un déficit nuestro, no creo que se un déficit de los estudiantes. La propia Universidad, la propia organización universitaria tiene que hacer una labor de integración de los estudiantes dentro del proceso.

¿Puede ser también una causa que su voto solo cuente  un 25%?

No creo que sea una causa importante solamente, aunque habrá algunos casos en los que los estudiantes piensen que eso es así. Yo creo que va más allá, desde mi punto de vista. Ten en cuenta que el voto de los estudiantes es mayor que el del personal de administración y servicios y estos participan de una forma más masiva que los estudiantes.

Decía antes que la comunicación ha fallado. ¿Cómo mejoraría la conexión entre el Rectorado y el universitario?

Bueno, yo creo que tenemos que desarrollar herramientas de comunicación más ágiles. Los estudiantes hoy utilizan herramientas de comunicación que no tienen nada que ver con las que se utilizan institucionalmente. Hay que adaptarse. Y, sobre todo, fíjate, hay que contar con los estudiantes para ver cómo se hace. Muchas veces no se cuenta con los estudiantes y esto también produce una desafección. Yo quiero contar con los estudiantes para ver cómo podemos hacer esto. En el proyecto de Universidad de Málaga es un proyecto de contar con la gente, de construir de abajo arriba. Eso también queremos hacerlo con los estudiantes. Hay muchos temas que afectan a los estudiantes y en los que los estudiantes se sienten no oídos. Eso es terrible, algo estamos haciendo mal, absolutamente. Estudiantes que no se sientan integrados… Lo estamos haciendo mal porque lo estamos haciendo unidireccionalmente. Tenemos que colaborar con los estudiantes y decir ‘¿cómo podemos hacerlo mejor?, ¿qué necesitáis vosotros para que esto se pueda hacer y vosotros os sintáis oídos, tengáis la información que queréis y nosotros podamos comunicarnos de una forma más ágil y de una forma más real entre todos?’.

Entonces, ¿usted se compromete a, si sale elegido rector, tener una comunicación más cercana con los estudiantes?

Claro, una mayor comunicación y un mayor diálogo. El problema de la comunicación es el diálogo. Nosotros, por ejemplo, vamos a establecer un foro en el que nosotros con los estudiantes podamos sentarnos en una mesa y plantear muchas iniciativas. Yo creo que esa es la clave.

Ha caído la cantidad de becas que da el Gobierno, pero sí ha aumentado el número de becarios. ¿Cómo ve esta situación?

Es una trampa. En realidad, han aumentado los becarios y han caído las becas, pero lo que hay que pensar es cuánto vale la vida, si el valor de la vida ha bajado. Yo creo que no, es decir, eso es una trampa para decir que hay más becarios cuando se han utilizado menos recursos. Yo creo que el valor de una beca debe ser el valor de un salario digno y, por lo tanto, no me vale decir que hay más becarios. Los que tenemos son más precarios.

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¿La Universidad de Málaga se propone ayudar a esa gente que no se puede permitir los estudios?

Sí, nosotros no queremos que ningún estudiante se quede fuera por motivos económicos.

Conocemos casos de gente que ha empezado la carrera, ha comenzado el curso y a la mitad han tenido que dejarlo porque la UMA no ha pagado la matrícula y la UMA no le da la opción de, al menos, realizar el examen. ¿Cómo se resolvería?

Nosotros teníamos un plan de emergencia para los estudiantes que tenían este tipo de problemas. A veces, tenemos que analizar cómo ha funcionado ese plan de emergencia. A mí, lo que me preocupa es analizar cuáles son las circunstancias de esos estudiantes que han abandonado los estudios porque nosotros lo que tendríamos que hacer es adaptar nuestro plan de emergencia -que a mí no me gusta llamarlo ‘plan de emergencia’- o plan de beca para estudiante que tienen recursos limitados y adaptarlo a la realidad. Muchas veces, este plan lo hemos hecho de acuerdo a, por ejemplo, si el Gobierno ha redactado unas normas, nosotros las hemos rebajado para recoger a los estudiantes, pero lo que tenemos que hacer es estudiar los casos reales de lo que ha ocurrido y hacer nuestro plan de becas adaptado a esos estudiantes.  

El número de estudiantes del año pasado respecto al anterior ha aumentado una barbaridad, pero la docencia no se ha visto incrementada de manera proporcional. ¿Qué piensa hacer con ese déficit?

Esta situación hay que resolverla con una política de profesorado adecuada, una política que tenga un equilibrio con los recursos. El problema de las universidades, y la de Málaga entre ellas, es que hemos sufrido unos recortes y una modificación legal de la Ley Orgánica que se ha modificado a través de Real Decreto que ha hecho que la dedicación del profesorado se haya modificado. Pero, además, hemos tenido las tasas de reposición, en los últimos años teníamos una tasa del 10%, pero lo que ocurre ahora es que tenemos que tener la autorización de la Junta de Andalucía. En los últimos años hemos incrementado en unos 90  profesores-ayudantes doctores nuevos. Lo que tenemos que analizar es cuáles son las necesidades y presionar en las instancias pertinentes y que nos permitan, dentro de los recursos que tenemos, reordenar.

Ahora que tiene una ‘amistad’ en la Junta, supongo que la reposición se dará mejor y más rápida, ¿no?

(Risas) Lo primero que he hecho es que me he situado en contra de mis amistades, al otro lado de la mesa. Lo primero que les he exigido es que quiero que me paguen la deuda de forma inmediata. Y yo entiendo que por el nivel de endeudamiento en la Junta ahora mismo no lo puedan pagar porque no tienen ese dinero. Pero sí quiero un plan de financiación, quiero saber cuándo y cómo me van a pagar. En segundo lugar, les he pedido, fíjate, un plan de mayor autonomía. Yo quiero mayor autonomía en la Universidad. La autonomía universitaria está confiscada. Quiero mayor autonomía para poder hacer políticas dentro de la Universidad.

Uno de los puntos que lleva Aguilera, uno de sus mayores rivales, es la creación de una radio y una televisión universitaria. ¿Cómo lo valora?

Positivamente, nosotros también lo proponemos.

Claro… Es que no hemos podido acceder al programa…

Yo estoy cumpliendo las reglas que dictó el Consejo de Gobierno. Entonces…

Antes de que siga con la respuesta, ¿está insinuando que Aguilera no cumplió con las normas del Consejo de Gobierno?

No, yo digo que estoy cumpliendo con las normas. Yo no sé lo que ha hecho Miguel. Yo estoy cumpliendo con las normas que dictó el Consejo de Gobierno y, en ese sentido, hasta que no se ha abierto el período electoral yo no he empezado a tener reuniones masivas con los profesores ni a contactar.

O sea que entiendo que me está diciendo que Miguel de Aguilera no está cumpliendo con los dictámenes de la Junta de Gobierno…

No, cada uno lleva su política…

No me quiere decir ‘sí’, directamente…

(Risas) Yo no digo ni que sí ni que no, yo digo que cada uno lleva su política. Entonces, mi programa electoral, al igual que el de mi compañero Ernesto Pimentel, no ha salido todavía porque no estamos aún en tiempos de período electoral. Yo hoy acabo de presentar mi candidatura al Rectorado y, probablemente, hoy o mañana podamos abrir la página web en la que ya podamos presentar el programa universitario y el programa de gobierno.

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Volviendo a la radio y a la televisión, ¿qué haría usted? ¿Cómo la formalizaría?

Creo que tenemos que hacer una radio y televisión universitaria. Primero, para fomentar la comunicación; y segundo porque es un sitio de prácticas para nuestros estudiantes. Tenemos una cantidad de estudiantes con muchísimo talento dentro de la facultad de Ciencias de la Comunicación, y lo que tenemos que hacer es potenciar ese talento para que sirva como herramienta de la universidad.

José Antonio Marina se ha hecho famoso esta última semana. ¿Qué le parece eso de que los buenos docentes tengan que cobrar más?

Yo creo que eso es una estrategia. Hay que reconocer la labor de los buenos docentes. Ojalá pudiéramos pagarle más a los buenos docentes. Lo que ocurre en las empresas privadas es que la remuneración profesional depende de la productividad.

¿Y cómo se evalúa quiénes son los buenos docentes y quién no? ¿Y qué pasaría con los que son “menos buenos”?

En primer lugar, nosotros tenemos un sistema de evaluación a través de las encuestas de los estudiantes, y desde mi punto de vista no es suficiente. Tenemos que establecer un sistema de evaluación de la docencia. En segundo lugar, no hay malos docentes, hay docentes que tienen problemas. Nosotros lo que tenemos que hacer como universidad es ver o averiguar herramientas que sirvan a aquellos docentes que tengan problemas puedan mejorar su actividad.

Volviendo al tema de la candidatura. ¿Los estudios superiores de arte podrían considerarse un grado de la Universidad de Málaga?

Yo estaría encantado, y haría el esfuerzo de implantarlas. Lo que pasa es que esas escuelas ahora mismo no dependen de la consejería de las universidades. Ahí hay un problema burocrático que tenemos que resolver. Pero yo no estoy en absoluto en contra, y trabajaría para que esas enseñanzas se incorporaran a la universidad.

¿Cómo valora el acceso a Teatinos, al campus universitario?

Fatal, malísimo. Yo creo que está mal organizado, y hay una sobrecarga de tráfico privado impresionante. Creo que hay que acordar con el Ayuntamiento y el Metro que se facilite mucho más el transporte público. Nosotros estamos negociando con MetroMálaga implantar unas tarjetas reducidas para los estudiantes, incluso la posibilidad de que la circulación dentro del campus fuera gratuita. Con la EMT tenemos que retomar las negociaciones. Ahora mismo hay una tarjeta también, pero me parece que tenemos que ampliar y profundizar en ese tipo de ayudas. Yo creo que lo que tenemos que hacer es facilitar mucho el transporte público y también los transportes alternativos. Ahora mismo estamos haciendo el carril bici, que aunque no esté coordinado con el carril bici municipal, tenemos que facilitar este tipo de acceso.

Un estudio reciente afirma que el 77% de los recién titulados no encuentran trabajo. ¿Cómo valora este dato?

Pues que la sociedad es muy mala. Cuando el 77% de los titulados universitarios, que están capacitados y bien formados, no encuentran un trabajo adecuado a su formación, no es un problema de la universidad ni de los titulados, sino de la sociedad. Sin embargo, nuestros titulados, especialmente en algunas áreas, sí encuentran trabajo en empresas de fuera. ¿Porque hablan mejor ese idioma? No, porque esas empresas están captando es un nivel de formación adecuado. Cuando existe este fracaso en el empleo es muchas veces porque el entorno económico no es capaz de valorar y absorber esa formación. Ese es un planteamiento en el que tenemos que reflexionar todos.

En una entrevista con Juan Cassá para LA GENERAL, decía que “la universidad tiene que adaptarse al estilo educativo de la Formación Profesional” .

En absoluto. La Formación Profesional es una cosa, y la universidad otra. Si no, nos hemos confundido. Y el problema además es que si la universidad se adapta a la Formación Profesional, ¿qué tipo de empresas tenemos, las que solo quieren titulados con FP? Es un problema social. Una cosa es que la universidad aumente las relaciones con las instituciones y con las empresas, pero la calidad de la formación que se da en la universidad es diferente a la calidad de la formación que se da en la Formación Profesional.

Alguien nos pidió que le preguntáramos cómo valoraría que la UMA estrechara lazos y convenios con alguna universidad de Venezuela.

Bien, ¿por qué no? De hecho, ya tenemos.

La pregunta se la formulo en relación a las últimas relaciones de nuestra universidad con Emiratos Árabes. ¿Cómo lo ve?

Bien.

¿No le preocupan que se estrechen convenios con estados con tantas carencias democráticas? ¿Establece diferencias entre la universidad y el propio Estado?

Yo primero establezco la diferencia entre la universidad y el propio Estado. Creo que las academias, como las universidades, somos herramientas de transformación social. En segundo lugar, en algunos países me preocupa que se puedan contaminar a nuestros estudiantes. Con Emiratos Árabes, lo que me preocupa fundamentalmente es la igualdad de las chicas, que puedan salir al igual que los chicos. En ese sentido, yo creo que la academia puede ser una herramienta de la transformación social, y tenemos que aprovechar esa oportunidad con nuestra experiencia y con nuestra vivencia, y ver si podemos participar. Otra cosa es con los estados. No estoy de acuerdo en que tengamos que colaborar, y por eso no tenemos ningún acuerdo [con los estados]. Así como tenemos acuerdos con instituciones públicas de otros países, no tenemos acuerdos con instituciones públicas ni de Venezuela, ni de Emiratos Árabes, ni lo tendremos con ningún país que nosotros consideremos que los Derechos Humanos o la libertad e igualdad de oportunidades estén confrontados.

¿Cómo llega a las elecciones? ¿Cansado? Se ha puesto de moda entre los políticos decir que están cansados, para dar imagen de que trabajan mucho.

Llego con mucha ilusión y con mucha fuerza. Cuando uno estrena un proyecto siempre está ilusionado. Uno puede estar cansado después de un fin de semana o de cualquier cosa.

¿Se ve como nuevo rector?

Yo no lo descarto. Tengo la ilusión de ganar.

¿Incluiría en su equipo a los demás candidatos?

Sí, yo estoy dispuesto. No sé si sería estratégico para ellos o para mí incorporarlos dentro del equipo, pero indudablemente.

Decía Miguel de Aguilera en una columna de La Opinión de Málaga que él no está de acuerdo en politizar las elecciones al Rectorado. ¿suscribe su opinión?

Absolutamente. Yo creo que las elecciones al Rectorado son elecciones académicas. Nosotros estamos defendiendo políticas académicas.

Pero vemos que la anterior rectora se ha marchado a la Junta de Andalucía. ¿Cómo le explica a los estudiantes que Ángel Narváez no va a irse a la Junta o algún gobierno?

Yo no tengo previsto irme porque mi carrera no es la política, y las decisiones de cada uno son decisiones de cada uno. Yo creo que la antigua rectora tomó una decisión personal, ya sea por sus afinidades o por sus condiciones, no lo sé. Yo no soy un hombre político, yo soy un hombre universitario que me llevo bien con todos los políticos. La habilidad de la universidad es mantener una obligación con toda la sociedad, y la política forma parte de la sociedad. Yo no tengo previsto, en absoluto, hacerme una carrera política.

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borjadiez

Xornalista con la rabia del estudiante heleno. Buenaventura y Maltiempo guían mi camino. Grecolatino y de barrio. Make Huelin great again. Aspiro a llegar tan alto como Carrero Blanco.

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