Pimentel: “Hay que establecer mecanismos de advertencia para los profesores que no hacen bien su trabajo”

 Es el ‘novato’ de estas elecciones. Pero Ernesto Pimentel ve precisamente en eso una ventaja de la que sacar partido. Se presenta como la savia nueva en medio de candidatos veteranos en esto del politiqueo umeño. La transparencia, la mayor participación de los estudiantes y la mejora de las condiciones de trabajo del PAS (Personal de Administración y Servicios) y el PDI (Personal Docente e Investigador), son las claves de su proyecto para la UMA.
Entrevista por Javi Gallardo y Carlos Pajariño.  Fotografías de Nico de Troya

Llega tarde a la entrevista, 20 minutos, pero las gotas de sudor que recorren su frente en plena tarde de noviembre denotan que hizo todo lo posible por estar a tiempo. Ernesto Pimentel es el tercer candidato en discordia a las elecciones al Rectorado de la Universidad y el más abrumado por todo lo que le está ocurriendo. Acompañado de su jefe de prensa, Aniceto Murillo, Pimentel asegura que tiene ganas de debatir de todo con todos, al tiempo que reconoce estar dispuesto, en caso de ganar, a abrir el debate sobre el calendario lectivo de la Universidad.

“Esta semana va a pasar a la historia de mi vida, la voy a recordar durante mucho tiempo”, dice en referencia a la frenética campaña electoral que los candidatos tienen durante siete días para convencer a los alumnos de sus propuestas. Hace de la prudencia su mejor baza, tanto es así que hasta que no se constituyó de manera oficial la candidatura no quiso dejarse ver por las facultades como sí que han hecho los otros dos candidatos a rector. “Eso sí, la red de contactos estaba preparada desde hace tiempo, ahora toca hablar, debatir y convencer”.

Usted es un candidato que, a diferencia de otros, es la primera vez que se presenta a las elecciones al Rectorado, ¿lo ve como una desventaja? ¿Qué cree que le diferencia del resto de candidatos?

Hombre, no creo que sea en sí mismo una desventaja. Yo creo que el que sea el único que no lo ha intentado en otras ocasiones no resulta ningún hándicap. En algunos casos incluso podría ser una ventaja. Algo que me gustaría resaltar en mi camino es el convencimiento de una necesidad de cambio, y creo que eso es más convincente en un candidato que no se ha presentado antes que en otros que a lo mejor lo han hecho. Al margen de que todos estemos defendiendo el cambio en nuestras candidaturas, creo que es más creíble en alguien que no se ha presentado hasta ahora. No creo que sea necesariamente un hándicap. Sí puede resultar serlo en el sentido de que hay candidatos que ya tenían un trabajo hecho ya de antes, y otros que estando en la situación en la que están quizá tengan más conocimientos de los organismos que la que tenemos nosotros en esta candidatura.

Nos ha llamado la atención que, a día de ayer (martes, 10 de noviembre), tanto su Twitter como su página web estaban completamente en blanco. ¿Ha sido a propósito porque hasta hoy no se presentaba oficialmente? Porque los otros dos candidatos han estado dejándose ver bastante previamente…

Efectivamente, quizás hemos pecado de excesiva prudencia. No hemos querido ni siquiera comenzar lo que han sido las visitas, que estamos ya haciendo desde hace una semana a distintos centros, servicios, colectivos… hasta que la junta electoral no se hubiera constituido. Y, de algún modo, no queríamos empezar a utilizar las redes sociales hasta que la candidatura estuviese al menos presentada oficialmente. En cualquier caso, estamos pendientes de hacer una consulta a la Junta Electoral para ver si podemos abrir la web con el programa. Es un proceso de prudencia, pero también es una forma de trabajar que caracteriza a esta candidatura: cumplir con las formas y con los plazos. Entiendo que otras candidaturas hayan hecho ya más trabajo que nosotros. Nos está resultando, efectivamente, un hándicap el tener que acomodarnos en lo que queda de campaña… Bueno, es que realmente la campaña todavía no ha empezado.

Oficialmente, la campaña es una semana…
Es una semana… Y la incertidumbre de qué se puede hacer y qué no se puede hacer… Yo, personalmente, prefiero actuar con máxima prudencia que de otra forma.

Se estuvo explorando, según apuntan algunos medios, una candidatura conjunto con una persona que ya no se va a presentar: Juan José Hinojosa. ¿Qué falló al final para que no se diera esa confluencia?

Bueno, realmente, no lo sé. Quizá eso podría responderlo mejor Juan José que yo, porque yo sí tengo las puertas abiertas a cualquier integración de personas o de ideas. Quizás él pensó que se iba a retirar, pero creyó que no era conveniente integrar candidaturas. En fin, yo sí estoy abierto a cualquier discusión en ese sentido.

Bueno, aunque no esté en la web ni oficialmente, ¿qué ofrece en su programa? Sobre todo para quien más interesado está en nuestro medio, los estudiantes.

Pues, mira, muchas de las propuestas que veréis van orientadas a ofrecer una formación de calidad y mejorar las posibilidades de empleabilidad que tienen los estudiantes cuando terminan sus carreras. Para eso necesitamos que las medidas que acompañen a ese programa incentiven y valoren la docencia como actividad fundamental del profesorado; el profesorado también tiene otra actividad que es la investigación, y eso es algo que repercute también en la docencia: cuanto mejores investigadores somos, mejores clases podemos dar, porque tenemos una visión más amplia de las materias que impartimos, pero no podemos olvidar que nuestra principal función es la docencia. Ahora, ¿cómo pensamos que podemos mejorar esa docencia? Valorándola. Valorándola con incentivos cuando las cosas se hacen bien y con medidas que podamos tomar, y que ahora no existen, cuando las cosas fallan por el motivo que sea.

Tenemos actualmente algunos mecanismos que nos permite al profesorado reflexionar cuando las cosas no van del todo bien, que es un problema que tenemos y es que es el único mecanismo que tenemos, las encuestas de satisfacción que hacéis los estudiantes sobre nuestra labor y que a muchos nos sirve para reflexionar y mejorar al año siguiente. Pero que en otros casos no se tienen en cuenta, en algunos con la excusa de que está mal diseñada, y que puede ser cierto, ya que solo hay una encuesta para todos los títulos y todos los centros, pero eso no puede ser una excusa para que, al menos, podamos reflexionar de alguna forma sobre aquellos ítems y aspectos de la encuesta que sí son aplicables. Cuando el profesor o la profesora no lo hace, sí que debemos establecer mecanismos de advertencia, de aviso, de notificación cuando hay situaciones que se repiten durante muchos años, durante mucho tiempo por debajo, no ya de la media, ya que no todos podemos estar por encima de la media, pero cuando se está varios años ciertos puntos por debajo de la media, eso, debe ser una alarma que salte y que debe repercutir de alguna forma. Hay muchas formas de que repercuta: notificación al profesor, aviso al departamento… No estoy diciendo que esas sean las medidas a tomar, pero algo debemos hacer para que se valore ese tipo de encuesta de satisfacción.

Es decir, tenemos que incentivar la buena labor, los profesores que son buenos debemos reconocerlos de alguna forma. Muchas veces no hace falta siquiera el reconocimiento económico, basta con que se diga ‘este profesor es un buen profesor’ y reconocerlo en actos públicos. También establecer mecanismos que ahora no existen para que cuando, de forma repetida, ya que un mal año lo tiene cualquiera, los resultados no son los adecuados en la evaluación de un profesor a nivel de satisfacción, pero complementarlo con otro tipo de medidas adicionales que tendremos que incorporar al sistema de evaluación. Hay un programa, el Docentia, que no tenemos desarrollado en nuestra universidad y que quizá sea el momento de incorporarlo.

Sí, darle un toque de atención a aquellos profesores que no hagan una buena praxis…
Bueno, el tema de la praxis es difícil. El problema que tenemos es que no tenemos una forma de valorar esa praxis y es algo que quizá tengamos que ver si somos capaces de hacerlo. Pero sí podemos ver las medidas que tenemos ahora mismo, insisto, con las deficiencias que todos conocemos de ellas, y cuando se repiten situaciones que pueden mostrar una deficiencia de forma continuada, al menos, advertir al profesor de que debería hacer algo, sugerirle algún tipo de propuesta para mejorar y en aquellos casos en los que se detecte un problema sugerir información.

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Una de sus ideas del programa es el control del gasto. ¿Eso podría traducirse en recorte?     

No, eso a lo mejor se ha sacado de contexto. Lo que yo quiero es garantizar que toda la actividad de la dirección esté embarcada en una transparencia del gobierno y la gestión. Lo que quizá se ha confundido es que yo resaltaba transparencia en el control y la gestión del gasto. Lo que significa es transparencia también en el ámbito académico, transparencia en otras muchas cuestiones. Yo creo que se ha sacado de contexto esa frase.

Era una aclaración de que cuando yo hablo de transparencia del gobierno y la gestión no me refiero a lo que habitualmente uno entiende por transparencia, es que se va a hacer un control de en qué cosas se gasta, se van a hacer publicidad de cómo son los presupuestos y cómo se aprueban, pero no solo eso sino también en el ámbito académico. ¿A qué me refiero con esa otra pata de la transparencia? Pues a que yo creo que es necesario, desde el punto de vista interno de la Universidad, que cuando se decide que un departamento tiene una asignación de profesorado adicional para el curso que viene que sepamos por qué es así y por qué el departamento de al lado no tiene. Eso se consigue haciendo pública la situación de todos los departamentos, a nivel de recursos, infraestructuras, recursos económicos, pero también del nivel de personas que necesita y necesitamos también para cada departamento un estudio para saber cuáles son sus capacidades docentes por el profesorado que tiene y cuáles las obligaciones docentes que tiene que cubrir. No solamente eso, también transparencia en el sentido de que tenemos que rendir cuentas a la sociedad y estoy convencido de que no debemos ocultar cuáles son los resultados que tenemos en tasas de rendimiento, de éxito… de los títulos y tenemos que hacer público, por asignaturas incluso, cuál es la relación de aprobados-matriculados, aprobados-presentados de nuestros títulos y nuestras asignaturas. Eso tiene que ser transparente también. Muchas universidades ya lo están haciendo y creo que nosotros deberíamos hacer también un ejercicio de transparencia.

Lo que decía de las necesidades y los profesores, ¿sería para que no ocurra como en Traducción e Interpretación este año?
¿Qué ha ocurrido en Traducción e Interpretación?
Los alumnos de primero y segundo del turno de tarde se han encontrado que no tenían profesor de algunas de las asignaturas principales.

Es es otro problema. Es un problema del cortoplacismo comentado antes. El problema que tenemos ahora mismo es que los profesores se provisionan precisamente ese, que se hacen de cara al año siguiente. Nosotros hacemos en mayo un estudio de las necesidades para el siguiente curso y se solicitan, pero ahora no tenemos la autonomía que teníamos antes ya que necesitamos el visto bueno de la Junta de Andalucía. A lo mejor hay profesorado solicitado para impartir esas asignaturas, pero necesitan aprobación; mientras la Junta no lo autorice no se pueden convocar esas plazas. Una vez se convocan esas plazas, mientras se resuelven paga el alumno.

Tenía entendido que esas necesidades se iban a suplir con profesores sustitutos interinos, pero ese tipo de figuras son profesores que cobran muy poquito, que no pueden tener un contrato fuera y suelen ser plazas que no se cubren. Eso es una dificultad añadida.

Son situaciones que tenemos que evitar. Tenemos que estudiar la plantilla docente que queremos de aquí a cuatro, cinco u ocho años, y tender a ella. Debemos tener una previsión de cuáles van a ser las necesidades, aunque a veces surgen imponderables como que un año se matriculan más alumnos de los que pensabas y tienes que desdoblar alumnos. Hay situaciones de jubilación de profesores, de docentes que cambian de un tipo de contrato a otro con diferentes capacidades docentes, y ese tipo de situaciones son previsibles. Puedes tener una planificación de aquí a dos años en la que sepas cuántos profesores se van a jubilar en un área determinada y saber que vas a tener que solicitar profesorado.

Otro de los puntos que quiere abordar es el de darle visibilidad a la UMA tanto a nivel nacional como internacional, que en todos los ránkings que salen en los internacionales ni aparecemos…

Sí aparecemos en algunas áreas. No aparecemos nada mal en cuanto al volumen de producción, pero claro si dividimos entre el tamaño de la Universidad ya no aparecemos tan bien. ¿Y eso por qué ocurre? Pues porque destacamos en algunos ámbitos pero en otros no lo hacemos como podríamos, porque tenemos potencial. ¿Por qué? Porque hay algunas áreas que son deficitarias por algunas circunstancias. Es verdad que a nivel tanto nacional como internacional hay más financiación en algunos ámbitos para subvencionar proyectos de investigación. Necesitamos detectar cuál es, y para eso proponemos un mapa de ramificación de la Universidad de Málaga en el que seamos capaces de detectar dónde hay potencial pero necesitan una ayuda, para aportar de forma local la Universidad esa ayuda a las áreas precompetitivas, de forma que esas áreas comiencen a sumar a aquellas otras en las que ya estamos destacando. Obviamente en las que destacamos tenemos que seguir potenciándolas, no podemos perder esa excelencia, pero lo que no podemos es empezar a sumar en productividad si no incorporamos nuevas áreas. Para esto tenemos varias medidas. Tenemos medidas en las que queremos promocionar, fomentar, la creación de postgrados en los ámbitos en los que hay demanda de especialización, pero donde hay dificultades porque no hay profesorado para ello; tendremos que incentivar de alguna forma que haya profesorado para ello. Posiblemente eso se pueda conseguir con posgrados multidisciplinares, posgrados que permitan tener profesores de ámbitos distintos, combinando áreas mediante la multidisciplinariedad. Independientemente de que desde la Universidad tengamos que promover financiación para contratar a esos profesores.

También estamos interesados en esas áreas, que suelen ser en ciencias sociales, jurídicas, artes y humanidades, para potenciar la creación de centros especializados en investigación. Ahora mismo tenemos, y muy buenos, aunque con sus dificultades, en el ámbito de las tecnologías, de las bios, de la salud… donde tenemos grupos muy potentes y muy buenos, y es donde más destacamos, pero no tenemos centros de especialización en el ámbito de ciencias sociales y jurídicas, y ahí quizás tengamos que apostar para al menos rellenar ese hueco. Para eso necesitamos ese mapa de investigación; he visto algunos de otras universidades en los que aparecen en la parte central los grados, que son la base, divididos por especialidades, después los postgrados, por encima los centros de investigación y los institutos, y por encima de éstos, los servicios que se prestan basados en la investigación; unos servicios que en muchos casos son desconocidos y que tendríamos que ser capaces de publicitar mejor en algunos ámbitos. Con ese mapa formado hay que localizar los huecos y ver qué ámbitos hay que potenciar en grados o especialización. Tenemos grupos de investigación que si se organizan de forma adecuada, podemos cubrir esos huecos y destacar; y eso es lo que puede dar mejor posicionamiento y visibilidad, aunque la visibilidad hay que conseguirla de otra manera.

¿Cómo podemos ser más visibles? Creo que seremos visibles fuera si traemos estudiantes de fuera. Para eso es necesario apostar por el bilingüismo en la docencia. Tenemos algunas propuestas desarrolladas en la escuela que dirijo ahora que pueden ser fácilmente exportables. No es efectivo, aunque sea una forma de empezar, tener docencias sueltas en un segundo idioma; un estudiante que viene de fuera no viene para hacer una asignatura en inglés y cuatro o cinco en castellano, sino que querrá cubrir al menos un semestre en una lengua que entienda, a no ser que venga a estudiar español. Necesitamos tener asignaturas que podamos organizar en packs semestrales para ofrecer a los erasmus. Es una cuestión en la que tenemos que trabajar todos los centros; tendremos más oportunidades si trabajamos conjuntamente.

Para el profesorado eso es un reto importante.
Muy importante, por eso este tipo de medidas hay que promoverlas con el asesoramiento y el apoyo al profesorado. De hecho, cuando decía que no es necesario solo con medidas individuales, me refería que no es solo suficiente con el voluntarismo de profesor. Ahora mismos el profesor tiene cierto reconocimiento cuando ofrece una asignatura en un idioma que no es su lengua materna, y hay que mantenerlo, pero no es suficiente; necesitamos organizar y asesorar, y de hecho hay que hacerlo con profesionales que saben de docencia en segundo idioma, que asesores al profesorado. Para ello es necesario organizar seminarios y proyectos de innovación con expertos que apoyen esas iniciativas.

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Volviendo a la transparencia, la fundación Transparencia y Compromiso elaboró un informe el mes pasado donde situaba a la UMA entre las 10 universidades más transparentes de España. Aun así, ¿cree usted que hay margen de mejora?

Efectivamente. Creo que hay mucho margen de mejora. Es verdad que ahora mismo publicamos la tasas de rendimiento por centro, pero no lo hacemos por asignaturas. La situación de los departamentos universitarios en cuanto a obligaciones docentes, a la capacidad que tienen para impartir docencia, no es conocida por el resto de la comunidad universitaria. Yo creo que eso es bueno, que nos conozcamos de unos departamentos a otros.

El tema de que haya un canal de comunicación con el estudiante es un punto que le parece importante. ¿Cómo se puede llevar eso a cabo?

Yo creo que el tema de la representación de los estudiantes es algo que necesitamos potenciar. Yo fui representante de estudiantes en mi época, en la Facultad de Ciencias. Estoy convencido de que un buen mecanismo para encauzar la representación estudiantil es desde los propios representantes de las aulas. Apuesto por complementar el asociacionismo con la incentivación de los consejos de estudiantes. Que los estudiantes se organicen por intereses comunes me parece excepcional, y la universidad debería fomentar eso. Pero el que también tengamos algún organigrama que permita organizar a los estudiantes como representantes de aula, de juntas de centro… También me parece importante. Es un trabajo que en los centros que hay consejos de estudiantes valoramos mucho, y yo creo que eso se podría usar como mecanismo para tener un canal de comunicación, directamente con los gestores de los centros, y con el propio Rectorado. Me gustaría tener ese canal de comunicación abierto siempre para entenderme con cualquier asociación. Pero si tenemos y apostamos por una organización de representación estudiantil que se organiza, el Consejo de Estudiantes me parece una buena forma.

Pero ahora mismo ese canal de comunicación está prácticamente cerrado. En las últimas elecciones a Rectorado, la participación fue en torno al 17%. Y en las del Claustro, un 10%. ¿Qué autocrítica debe asumir la universidad?

Es verdad que nosotros cuando tenemos elecciones de representantes no somos capaces de convencer a los estudiantes de la importancia. Lo que tenemos que hacer es mostrar esta importancia en las aulas para que los estudiantes sepan que es importante participar en la vida académica más allá de ir a clase, sino también que tengan representantes en distintos órganos de gobierno. Al final, ahí es donde se deciden las fechas de exámenes, los criterios de evaluación, contenidos… Ahí tienen que tener todos los estudiantes la capacidad de decisión. La crítica que podemos hacernos nosotros es que no estamos siendo capaces de convencer a los estudiantes. En mi centro pasa que tenemos un problema de representación. En algunos grupos y cursos no conseguimos representantes para la Comisión de Ordenación Académica. La propuesta de articular esto a través de los consejos de estudiantes puede ser una forma de mejorarlo. Los consejos pueden ayudar a esa organización de elecciones, y quién mejor los propios estudiantes de años anteriores para convencer a sus compañeros de esa importancia. Tampoco creo que debamos imponer que en todos los centros deba existir la representación estudiantil a través de los consejos, pero, por lo menos, facilitarlo.

¿Puede estar influenciada esta baja participación con que el voto de los estudiantes, que somos miles, solo cuente un 25% de cara a los resultados finales?

Se puede ver de la otra forma: por qué votando tan pocos puede tener tan poca repercusión. El voto de un estudiante, cuando votan 2.500, pues al final, el 25%… ¿Lo veis escaso? Yo no lo veo tan escaso. ¿Creéis que si fuese un 30% votarían los 40.000?

La pregunta es si piensa que el estudiante cree que no se valora su voto.
No es el motivo por el que no vota. No creo yo, sinceramente, que un porcentaje mayor de representación estudiantil haría que voten más. No lo creo. Además, creo que con un 25% son decisivos. Lo importante es que fuesen claro la decisión de los 40.000, y sí que es clave. Con ese 25% en las elecciones a Rectorado se puede ser decisivo en el rector que salga elegido. Yo creo que los estudiantes no lo saben, y no creo que sea cuestión de porcentaje.

Cambiando un poco de tema, van casi dos años desde la inauguración del metro  y todavía no hay Bono Estudiante. ¿Plantea algo al respecto?

Sí, me gustaría llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento y Metro Málaga para elaborar un plan de movilidad; sostenible además. En el tema del metro no solo habría que negociar un bono, sino también intentar lograr que para desplazarse dentro del Campus no haya que ticar, sino que sea un coste simbólico, como cinco céntimos; y si la Universidad tiene que desembolsar un coste para situar elementos físicos que lo permita, porque habría que situar algún elemento que permita ticar de forma diferente, se tiene que hacer.

Yo por ejemplo tengo mi escuela aquí en el Campus pero tengo un laboratorio de investigación, con mi grupo de investigación, en el Ada Byron, en la zona de la Ampliación. Tener que estar ticando en cada viaje es un euro. Ir para allá a precio de ticket normal y volver a diario… Ese desplazamiento mínimo que tienes que hacer tendría que ser también a un precio muy bajito, y eso hay que negociarlo.

No es solo el bono del metro, que también, sino que son los desplazamientos cortos entre zonas del Campus, que no podemos pagarlos a precio normal. Y también hay que poner puntos de bicicleta municipal que lleguen hasta aquí, que no llegan, y variar la periodicidad de la lanzadera… todo eso hay que negociarlo. Al menos lo que es dentro del Campus hay que negociarlo, no sé como no se lo ha ocurrido a nadie, que son tres paradas lo que hay y no puedes pagarlo al precio de bajar al centro. No creo que el Ayuntamiento tenga problema.

La alternativa a eso es no irse, quedarse aquí; pero si tú tienes la posibilidad de irte al comedor de FEST [Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo] pues a lo mejor ibas si costase cinco o diez céntimos el ticket.
A nosotros mismos nos ha pasado: necesitar consultar un libro y está allí.
Ese tipo de cuestiones hay que intentar establecerlas.

Ahora que lleva unos años implementado, una valoración sobre el Plan Bolonia y la famosa reforma del 3+2.

Bueno, hay cosas buenas y cosas malas, como en todos lados. Yo creo que la idea esta de convergencia del espacio europeo de educación superior no creo que efectivamente se haya conseguido. Pero es que ahora, con la forma en la que se está planteando el 3+2 (se interrumpe). No se ha conseguido porque es verdad que al nivel europeo hay mucha diversidad de grados: hay de tres y hay de cuatro, mayoritariamente de tres, pero, desde luego, a nivel de posgrado es casi casi en todos lados de dos años. Con lo cual es verdad que cuando queremos hacer titulaciones conjuntas pues nos planteamos un problema. Con lo cual es verdad que a nivel de convergencia no se ha conseguido lo que se pretendía. Al menos en cuanto a años. Tenemos los niveles MECES [Marco Español de Cualificación para la Educación Superior], pero eso sí, un graduado se va allí y no tiene problemas en que sea considerado un graduado, un bachelor. Lo que ocurre es que con el 3+2 que se está planteando ahora no sé si resolveremos el tema de la convergencia en el espacio europeo de educación superior pero lo que vamos a conseguir es la divergencia interna, donde vamos a tener grados con tres años que se denominan exactamente igual que grados de cuatro en otras universidades. Con lo cual el modelo tal y como está planteado a mí no me gusta. Y, desde luego, el 3+2, si el ‘2’ no va al precio del ‘3’, tampoco. Son dos problemas que habría que resolver. Y entonces podríamos empezar a hablar. En cualquier caso lo que no podemos hacer es, sin haber esperado a analizar cuáles son los resultados que tenemos en los grados actuales con cuatro años, lo que no podemos hacer es pensando que a lo mejor nos equivocamos en aquel momento, ahora sin analizar lo que ya hemos hecho volver a divulgarlos. Eso sería absurdo. Hay que reflexionar sobre lo que tenemos y después pensando cómo han funcionado las cosas ver cuál es el paso que tenemos que dar. Insisto, yo, a priori, no diría del 3+2 que no. Sí como se está planteando ahora. Y desde luego habría que exigir que no hubiese grados en unas universidades con tres y en otras con cuatro, y segundo: que el precio del ‘2’ sea similar al del ‘3’. Al menos, que volviésemos a algo parecido a la diferencia que había con los segundos ciclos y los primeros ciclos de los planes antiguos. No esta diferencia de precios desorbitantes. Porque entonces al final el 3+2 parece que lo que busca es tres, y eso es inaceptable, porque al final se necesita especialización. Lo que sí creo es que ha sido positivo, la experiencia, y ahí yo, frente a algunos compañeros que piensan que Bolonia no resulta efectivo, soy de los que se cree Bolonia a nivel metodológico. El cambio de planteamiento, de metodología, que era necesario establecerlo en las universidades españolas, yo creo que sí, bueno, no al 100% porque somos muchos profesores, todos tenemos tenemos nuestras peculiaridades y no todos creemos que la innovación en la educación sea necesaria pero yo creo que hay una gran mayoría de profesores que han replanteado su forma de trabajar en la docencia y lo han hecho: eso ha sido un acierto de Bolonia.

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Otra cosa que importa al alumno respecto al coste son las becas. Hemos visto que en los últimos años se están dando menos becas, aunque son de una cuantía superior. Hay gente que no son ricos pero no le dan beca y les cuesta bastante permitirse estudiar en la Universidad.

En ese tema cualquier rector de una universidad pública tiene que ser exigente con las administraciones para que se aumenten las becas, no solamente al nivel de grado sino también a nivel de máster. Desde luego, también creo que en la medida de las posibilidades de la universidad habrá que complementar con medidas adicionales. Aquí quiero ser prudente, quiero contabilizar cuáles son las posibilidades presupuestarias con las que podemos contar y complementar esas becas con ayudas parciales en algunos ámbitos para facilitar las cosas. Facilitar el pago de las matrículas en el caso que sea necesario. En ese sentido creo que cualquier caso de la universidad hasta ahora, al menos en el tema de facilitar los pagos en plazos, tiene difícil margen de mejora. Hay que reconocerlo, porque todo lo que se ha hecho no puede estar mal.

Hemos visto que coincide con José Antonio Marina en el tema de la docencia, que es algo a lo que usted hace referencia muy claramente en su programa. La pregunta inicialmente era si quería mantener el status quo o incentivar a los docentes que hacen bien su trabajo, aunque ya está respondida.

Hay una diferencia en los matices de las opiniones que vierte Marina. No coincido en alguno de sus postulados: incentivar respecto a qué. Quizás se haya explicado mal. Él incentiva o propone incentivar atendiendo a los resultados académicos sin tener en cuenta ningún contexto adicional. Pero claro, en la forma que él propone ese incentivo al profesorado no tiene en cuenta dónde estamos hablando. Hay situaciones sociales incluso en algunos colegios que impiden que los resultados sean los mismos que los que pueden darse en otros centros. Eso hay que tenerlo en cuenta, hay que ver qué parámetros son los que se valoran.

¿Qué parámetros valoraría usted?

Habría que pensarlo. Si yo tuviera la respuesta resolveríamos la educación en España ya. Pero, desde luego, habría que tener en cuenta cuál es la evolución de los resultados. Cómo se empezaba y a dónde se llega. Hay que tener en cuenta también el tema de la satisfacción. Las encuestas, con sus defectos y sus limitaciones, hay que tenerlas en cuenta. Y desde luego la formación de los docentes, el interés en formarse de los profesores hay que tenerlo en cuenta.

Hablábamos antes del mapa de los grados y de los posibles espacios en blanco. ¿En ese mapa tendrían cabida, dentro de la UMA, en un futuro Artes y Música?

Por supuesto. De hecho, tenemos ahora una facultad de Bellas Artes que además da mucha visibilidad a la UMA. Hacen exposiciones, tienen resultados de visibilidad en un entorno cercano, pero también tienen visibilidad a nivel internacional. Hay incluso algunas facultades nacionales que la usan como referente. Así que, por supuesto que sí, ese es uno de los huecos que tenemos.

“Oye Ernesto, que quedamos en terminar a las 18:00 y son las 18:10”, avisa Aniceto mientras señala las agujas de su reloj. “Perdonadme, soy muy dado a enrollarme”, bromea Pimentel al tiempo que acepta continuar la conversación un par de preguntas más.

En nuestra facultad muchos profesores ven estas elecciones como una oportunidad importante. Si sale un rector con ganas de cambio quizás puedan ver cumplido alguno de los sueños que tienen desde hace tiempo. Concretamente le hablo de la posibilidad de una radio y/o televisión de la UMA. ¿Usted apostaría por ello?

Es una de las propuestas que me hizo uno de los profesores en la visita que hicimos a la facultad [de Ciencias de la Comunicación]. Es una propuesta que me agradó muchísimo, porque creo que va en la línea de hacer más humana la vida en el campus. Creo que el tener una radio local que nos permita comunicarnos o informar a la sociedad de Málaga sobre qué es lo que hacemos sería ideal. Habría que ver cuánto puede suponer el proyecto presupuestariamente, pero creo que es algo que debemos abordar.

¿Qué valoración haría de la década de Adelaida de la Calle al frente de la Universidad?

Creo que ha tenido cosas positivas, pero también ha tenido mucho inmovilismo, sobretodo en el último mandato. A lo mejor no todo se puede achacar a ella, pero ese inmovilismo ha hecho que hayamos ido perdiendo fuerza e ilusión en algunos casos. Creo que la excesiva prudencia que ha tenido el equipo de Gobierno anterior en algunos casos nos ha perjudicado. Todos los mandatos, eso sí, tienen sus cosas positivas, y los dos primeros de Adelaida fueron interesantes.

La última para que no nos regañen (risas). Es nuestra preferida: ¿qué pregunta le hubiera gustado que le hubieran hecho durante la entrevista y no le han hecho?

Pues la verdad es que habéis sido bastante exhaustivos, ¿eh? Pero, quizás, porque me hubiera gustado saber vuestra opinión, el tema del calendario académico: empezar antes para acabar en diciembre, no tener exámenes de septiembre… Así se racionaliza muchos más el calendario. Es algo que afecta mucho y es una de las ideas que yo, al menos, abriré el debate en ese sentido.

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Javi Gallardo

Crecí entre números. Cuando me cansé de calcular comencé a juntar letras. Ahora escribo textos largos para que parezca que sé algo.

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