¿Por qué la FGUMA se llama así?

La Fundación General de la Universidad de Málaga (FGUMA), conocida por sus cursos de idiomas y por ser el sitio donde la Rectora coloca a sus familiares —si bien el número de enchufados difiere según el medio consultado—, esconde todo tipo de secretos oscuros. Y con este juego de palabras no nos referimos únicamente al individuo de origen subsahariano recluido en régimen de aislamiento en los bajos del Aulario Rosa Gálvez, a los que se accede por la trampilla del aseo masculino. No. Hay mucho, mucho más.

El secreto mejor preservado a lo largo de los años ha sido, sin lugar a la discusión, el de su nombre: FGUMA. Una simple descomposición de las siglas (ver imagen) nos deja ya el apelativo dividido en dos núcleos nominales: el de Fundación General y el de Universidad de Málaga. Dado que el segundo no admite ningún tipo de dudas sobre su procedencia y significado, centremos nuestros esfuerzos en el concepto de Fundación General.

El término ‘general’ viene recogido en la RAE —al menos en el diccionario antiguo; al nuevo no hay que hacerle ni puto caso— como “Común a todos los individuos que constituyen un todo, o a muchos objetos, aunque sean de naturaleza diferente”, “Común, frecuente, usual” o “Que posee vasta instrucción”. Ninguno de ellos le otorga, siendo sinceros con nosotros mismos y comunicándonos con el alma, ningún valor añadido a la palabra ‘fundación’. De hecho, siguiendo este patrón, la UMA debería llamarse Universidad General de Málaga y la Facultad de Ciencias pasaría a ser la Facultad General de Ciencias. Incluso la Biblioteca General se convertiría en Biblioteca General General, pero ése es otro tema.

En esencia, la razón de ser del adjetivo ‘general’ aplicado a ‘fundación’ entraña un miedo mucho más mundano que el de lucir un nombre poco fastuoso, de no concretar o de ser confundida con otra fundación que no es tan general como la FGUMA. Se trata, ni más ni menos, del pavor a apodarse FUMA, del pánico a la burla, del espanto que supondría que el Huffington Post titulara en su portada algo así como «FUMA y otros nombres divertidos de organismos universitarios en los que los rectores meten a sus familiares».

No sé si os medís realmente el alcance de la broma. No sé si sabéis lo que implica decirle a alguien «Voy a la FUMA» y que te respondan gilipolleces como «¿A qué? ¿A fumar? Jajaja», «Cuidado, que es malo para la salud», «Anda, te acompaño, que a mí también me hace falta hierba» o «¿Cómo vas a coger un autobús para la FUMA si es espacio libre de humos y además los autobuses pesan muchísimo?».

Este medio ha intentado, sin éxito, contactar con los responsables de la FGUMA para confirmar esta teoría. De verdad que lo he intentado, pero no sé dónde puede estar mi teléfono.

Si te gusta, comparte...Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someoneShare on Google+Share on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *