Rapsusklei llena la Sala Trinchera en una noche cargada de flow

El rapero Rapsusklei hizo vibrar a la Sala Trinchera junto a la banda The Flow Fanatics en su vuelta a Málaga, en un concierto donde no todo fue Reality Flow, y es que el maño no se olvidó de los temas más conocidos de sus anteriores trabajos durante la hora y media que estuvo sobre el escenario.
Fotografías de Irene Requena.

La noche comenzaba con retraso, como en casi cualquier concierto que se precie, y es que hasta la apertura de puertas de la Sala Trinchera fue más tardía de lo previsto. La sala se fue llenando mientras, como no, en el local se bailaba a ritmo de reggae con sabor malagueño (Little Pepe o Malaka Youth) pero sin olvidar otros grandes nombres de este género o el rap –nacional e internacional– como Swan Fyahbwoy, SFDK o Snoop Dogg.

Rapsusklei muestra su nuevo look, sin rastas. Fotografía Irene Requena
Rapsusklei muestra su nuevo look, sin rastas. Fotografía Irene Requena

Eran las 22:15, y entraban en escena los malagueños Wadada Sound System, encargados de telonear a El niño de la selva. La actuación del grupo de reggae comenzó pinchando varias ‘colabos’ que tienen con artistas locales del género como Little Pepe, Juho o Malaga Royalz, haciendo bailar al público. Un público que con el paso de los minutos se cansaba e impacientaba por la llegada de Rapsus al escenario, y es que la actuación de Wadada Sound System –que no fue más que pinchar temas, nada de directo– se extendió durante hora y media antes de dar paso al mc maño.

Rapsus llegaba a la sala alrededor de las 23:30, observando desde donde nos encontrábamos cómo estaba el ambiente antes de entrar a su camerino y dar el relevo a Wadada Sound System, que casi rogaba al público “solo dos temas más” antes de marcharse del escenario.

Ahora sí. Eran las 23:45, la Sala Trinchera había terminado de llenarse. El público esperaba ansioso la llegada del plato fuerte de la noche tras unos entrantes que sabían que estaban en el menú pero no en tan copiosa cantidad. The Flow Fanatics entraban en escena, sonaba Dr. Dre y su archiconocido The Next Episode, lo que reactivó al público.
Con la sala entera con los brazos arriba se comenzaba a escuchar a Rapsusklei, pero no se le veía. Sonaba Hip Hop Kresia y comenzaba el espectáculo para deleite de todos. Después de su entrada en el escenario con este tema de su primer disco en solitario enlazó varios de los tracks de su nuevo trabajo como fueron Dando y perdiendo, Caer y levantarse o Fanático del flow con otros de Pandemia como Please Officer.

El rapero dejó el escenario para continuar el show. Fotografía: Irene Requena
El rapero dejó el escenario para continuar el show. Fotografía: Irene Requena

En el primer tramo de la actuación, el rapero explicó que venían de doce horas de viaje en furgoneta –y es que al realizar con banda esta gira, es complicado transportar todos los instrumentos de otra forma, al menos económica–, con una contractura en la espalda y tocado de la voz. A pesar de todo esto, Rapsus hizo lo posible por dar un buen espectáculo a los asistentes.

Uno de los momentos inesperados del concierto fue cuando, tras despojarse de la capucha de la sudadera y el gorro que portaba, se pudo contemplar como las características (y extremadamente largas) rastas del de Zaragoza habían desaparecido. Diego, el nombre de pila del artista, fue claro ante el asombro de los asistentes: “Si, fuera rastas. Es tiempo de una nueva época, de recuperar el rap consciente y… pues sí, estaba hasta los cojones de la estética”. Una de las principales características físicas de Rapsusklei había desaparecido, tras diecisiete años, pero la esencia no se había perdido.

Rapsus durante 'Cuando irás'. Foto: Irene Requena
Rapsus durante ‘Cuando irás’. Foto: Irene Requena

El concierto continuaba, y para sorpresa de muchos –al menos para mí– las canciones de Reality Flow no eran el eje principal del concierto. Después de que sonaran En busca y Siempre fui fue el turno de Soledad –colaboración con los cubanos Los Aldeanos–, canción con la que comenzaba un repaso por los principales temas del citado Pandemia y de Melancolía (Caja de Pandora, Mi barrio o Cerca de ti), sin olvidar clásicos como La dama y el vagabundo o Corazones, lágrimas y sonrisas. La Sala Trinchera se vino arriba cuando sonaron los primeros compases de Cuando irás, la canción donde Rapsusklei hace su particular tributo a Michael Jackson utilizando como base la música de Billie Jean. Tras ésta, volvió a sonar una canción de Reality Flow, en este caso otro de los singles como es We are the future, después de la cual mc y banda se retiraron a camerinos para desencanto generalizado de la sala.

No, el concierto no había terminado. Una vez más The Flow Fanatics volvía al escenario, aunque en esta ocasión lo hizo primero el batería, Antonio Torres, para deleitar al público con un gran solo antes de que sus otros tres compañeros se le unieran. Sonó entonces la intro del último trabajo y Rapsusklei volvía a escena.

El último tramo del concierto empezaba con Reality Flow y 1, 2, 3…, pertenecientes al último disco, antes de dar paso a un encadenado de ‘colabos’. Rapsusklei cantó sus intervenciones en Nah, nah, nah… (con Tote King y Shotta), Está to’feo (ft. SFDK) y No estamos creyendo (con Swan Fyahbwoy y Karty er Nene) antes de que sonara otro de sus temas más conocidos como es A fuego.
Sonaban ya los últimos compases en la Sala Trinchera cuando el maño regaló a los asistentes la intro de Melancolía a capella antes de que todos los asistentes explotaran de júbilo al escuchar el comienzo de Jazz Elak Olé, algo que contrastó claramente con el final de la canción, que coincidió con el del concierto.

Rapsusklei se despidió, tras una hora y media de show con palabras de agradecimiento “por apoyar el Hip-Hop”, además de pedir perdón “por lo malo” y pedir que “disfruten de lo bueno”. Se echó en falta una de sus señas de identidad como es finalizar los conciertos con un mortal hacía atrás, aunque se excusó por la falta de espacio en el escenario y su ya citada contractura en la espalda, autodenominándose “El abuelo de la selva”, jugando con uno de sus aka (El niño de la selva) más conocidos.

El mc tuvo gestos destacables durante el concierto como su interactuación con el público –llegando a lanzarse sobre el mismo durante uno de los temas y cantando sobre la barra de la sala– y que el concierto se llevara a cabo con banda suplió notablemente algunas cosas, sin embargo los asistentes echaron en falta una mayor duración del show (al menos en comparación con los teloneros, pues estuvieron el mismo tiempo sobre el escenario) o una Jam Sesion con freestyle que suele ser habitual al finalizar sus conciertos. Si bien es cierto que después de descansar en el camerino, tanto el mc como los componentes de la banda atendieron a todos los asistentes al concierto que esperaron en la Sala Trinchera.

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Javi Gallardo

Crecí entre números. Cuando me cansé de calcular comencé a juntar letras. Ahora escribo textos largos para que parezca que sé algo.

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