Rayden hace pasar una noche de miedo en Sala Trinchera

Zombis, esqueletos, Rayden vestido de princesa, exclusivas de paternidad y lloros, cóctel de ingredientes que junto con las canciones del madrileño conformaron el menú para una noche de Halloween especial para los 600 asistentes al concierto en Sala Trinchera. A lo largo de la noche el alcalaíno, bien acompañado por DJ Mesh, Héctor García y Mediyama, deleitó al público con casi dos horas de espectáculo en las que realizó un repaso de su discografía.

“Puede que sea el concierto más divertido que hemos hecho”, eran las primeras palabras que pronunciaba DJ Mesh al entrar al escenario, ataviado con un traje de hombre de cromagnon, junto a Héctor García, que vestía un medio disfraz de torero y otro medio de bailarina de ballet. Posiblemente no se equivocaba, más aún cuando entraban en escena Mediayama vestido de esqueleto, y la cabeza pintada en rojo, junto a Rayden y su disfraz de “princesa Disney muerta”. El público no se quedaba atrás en esta noche de Halloween, en la que el propio rapero incitó a que los asistentes fueran disfrazados; prometió premiar a la mejor caracterización y cumplió.

Treinta minutos para comenzar el concierto y la fila en el exterior de la Sala Trinchera parecía interminable. Antes de entrar, una vez pasado el pertinente control de seguridad, no eran pocos los que aprovechaban la barra improvisada para cenar un perrito caliente; una barra donde el cartel de ‘no hay billetes’ aguardaba impaciente a ser colgada en el exterior de la taquilla antes de que comenzara el concierto.

Dentro, a pesar de la cantidad de gente que esperaba aún fuera, la sala ya estaba abarrotada, y llegar al foso para vivir el concierto no sería tarea sencilla. Más de cinco horas en cola habían hecho algunas fans para poder vivir la noche en primera fila, algunos, incluso, viajaron desde Ciudad Real para el concierto.

Fotografía: Amanda Villar
Fotografía: Amanda Villar

Puntual, algo extraño en estos casos, a las 22.30, comenzaba el concierto. El nombre de la gira, al igual que el último disco, es En Alma y Hueso, pero como es habitual en el directo se escuchaban letras de todos los discos anteriores, acompañadas de diferentes mensajes del rapero. Ese mensaje que quien escribe la letra quiere transmitir, aunque cada persona que la escucha la hace propia con su interpretación. Charlatanería o No nacimos ayer, del disco Mosaico, se entrelazaban con Arjé o Magia blanca, del último trabajo.
El público, entregado desde la primera letra, acompañaba al alcalaíno en cada canción, incluidas las de Mediyama, que dejaba su particular sello con Modus vivendi. “Aquí te traigo cuarto kilo para el listo; y no te hablo de yeyo, hablo de polla, por supuesto”, una letra y un estilo que creaba un contrapunto a Rayden; contrapunto que daba sentido a cada una de las letras de la noche.

Se escribe “político”,
Se lee “imputado”,
Son hijos de puta, sin comillas
No rima, pero es verdad.

Rayden aprovechaba cada espacio entre temas para lanzar un mensaje, y no solo propios. Recomendaba al público la canción Los lobos de los burgaleses La M.O.D.A., donde se hace un símil entre estos cánidos y la sociedad.
Era una noche especial. Halloween para algunos, Día de todos los santos para otros. El madrileño tuvo tiempo de acordarse de algunos que ya le han dejado y a quienes tiene dedicadas algunas letras, como La vendedora de cerillas.

Si algo no puede fallar en un concierto de Rayden es A tres pasos y medio, la canción que dedicó a su hermana en el disco Galería de Héroes (2008), cuando formaba parte de A3Bandas. Y, como él mismo dice, si dedica una canción a su hermana tiene que hacerlo también a su madre, Mi primera palabra. Y entre tanto momento familiar, llegaba la exclusiva de la noche: el madrileño será padre el próximo mes de mayo.

Con A mi yo de ayer llegaban las primeras lágrimas, pero Rayden tenía una táctica infalible para levantar al público: “Gracias por haber parido a Isco” salía de su boca; a lo que seguiría un elogio a las mujeres y la comida andaluza.
Un clásico que no podía faltar es Punto medio, canción que tiene con McKlopedia; y con este tema, como siempre, llega el muro de la muerte: momento en el que Ryden divide la sala en dos mitades a invita a saltar y ‘luchar’ los unos contra los otros. Algo muy bien traído una vez pasado el ecuador del concierto, para mantener al público arriba, interactuando especialmente en este tramo de la noche.

Buena parte del público quedó gratamente sorprendido con Mediyama, y no solo por su labor en los coros, sino que en cada a capela demostraba un espectacular chorro de voz, capaz de hacer un tema hardcore o alguno más ‘moñas’.

Nunca será siempre o Mentiras de jarabe –que la pedía una pancarta desplegada en primera fila– tampoco podían faltar en esta noche, son una marca personal que por más que pasen los años Rayden arrastrará consigo. Y al igual que hay clásicos llegan cosas nuevas, como el videoclip que estrenará el próximo miércoles día 4, Haciendo cuentas.

Tras Viviendo en gerundio, letra que reza “lo mejor ni ha pasado ni está por venir, está pasando” el rapero, al que ya se le comenzaba a notar cansado –venía de dos conciertos en Granada–, comentaba que el tramo final de la noche comenzaba, y lo hacía con Finisterre, una colaboración con Leiva en su último disco. No podía faltar tampoco Sastre de sonrisas y el típico selfie con el público, lo que parecía avecinar un final más cercano de lo esperado.

Fotografía: Juankar Gibson
Fotografía: Juankar Gibson

Si vas, del disco Mosaico y homenaje a un poema de Neruda, un a capela y Matemática de la carne ponían el cierre a casi dos horas de espectáculo, no sin antes cumplir lo prometido: cuatro fueron los afortunados con el premio a ‘mejor disfraz’. Una chica que representa ‘alma’, Chaplin, un plátano y su cartel “¿dentro de tu culo doy miedo o no?, y otro que decía “soy la frase ‘tenemos que hablar’” se llevaron a sus casas una camiseta de merchandising gracias a su atuendo.

Una vez finalizado el concierto fueron muchos los que marcharon pronto para alguna fiesta de Halloween que le esperaba, pero también más de una veintena que esperó dentro de la Sala Trinchera para lograr una foto a un autógrafo, y otros tantos en la puerta; más alguno que esperaría a que vinieran a por ellos para continuar la noche. Una noche que para algunos será inolvidable, como para la fan que vivió todo el concierto en primera fila y se llevó como recuerdo una toalla sudada por su artista preferido.

Galería fotográfica: Amanda Villar

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Javi Gallardo

Crecí entre números. Cuando me cansé de calcular comencé a juntar letras. Ahora escribo textos largos para que parezca que sé algo.

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