Una científica en la UMA, pionera en sus investigaciones sobre ‘el Internet de las cosas’

Se trata de Lidia Fuentes, la investigadora y catedrática de Telemática en la UMA que ha recabado 1,3 millones de euros gracias a sus proyectos. LA GENERAL ha hablado con ella para saber en qué consisten sus investigaciones, así como sobre controvertidos sexenios reflejados en el Real Decreto que sacó el ex ministro Wert y su opinión sobre por qué hay tan pocas mujeres en el mundo de la ingeniería.

En E.T.S.I de Telecomunicación una masa de estudiantes se agolpa en la entrada para acudir a sus correspondientes clases. Es en la segunda planta, en la zona de los despachos orientados a la autovía donde nos recibe la única catedrática de Telemática, además de otra científica de la Universidad Politécnica de Madrid.

Decidió por sí misma estudiar ingeniería tras ver a su progenitor en un taller de coches, ya que, como su padre no tuvo niños, podría estar así orgulloso de ella. Considera que sus proyectos son parte de su evolución, y afirma que ha hecho lo máximo que ha podido con todas sus investigaciones porque le apasionan, aunque eso no quita que ‘tenga una responsabilidad, ya que se trata de ‘dinero público’’.

Fotografías realizadas por Niko de Troya

 

¿Cuál fue el recorrido que usted hizo antes de llegar a convertirse en catedrática de Telemática?

Estudié Ingeniería Informática en su momento. Era una época en la cual hacía falta mucho profesorado. Salió una plaza de profesor asociado que era la que había entonces y entré primero como asociada a tiempo parcial, a la vez que trabajaba en una empresa llamada Covitel. Más tarde me uní al grupo de José María Troya [que falleció recientemente]. Creó un grupo muy grande que se llama Gisum, (Grupo de Ingeniería del Software de la Universidad de Málaga), el cual recibió varios premios como el grupo más grande y productivo de la Universidad, y ya a partir de entonces comencé a dirigir tesis doctorales, a realizar las oposiciones, etc. Primero titular de escuela universitaria, luego titular de universidad y finalmente catedrática de universidad. Formé mi propio grupo de investigación porque éramos un grupo muy grande y heterogéneo, donde nos dedicamos a cosas muy diferentes, y desde entonces he ido pidiendo proyectos como investigadora principal y más o menos me los han ido dando y así sigo.

¿Cuántos proyectos científicos ha liderado?

Son cuatro proyectos europeos, tres nacionales y un proyecto de excelencia.

Para los que no dominamos el tema, ¿de qué van exactamente los proyectos?

A mí me gusta la parte de la ingeniería del software, pero también está la ingeniería telemática, que es más el tema de redes, los sistemas distribuidos, interconexión de dispositivos… todo lo que serían las técnicas de diseño de la aplicación distribuida a lo que son las aplicaciones que hay hoy en día que son las del internet de las cosas; ver cómo mejorar el desarrollo de las aplicaciones para que sean interoperables, para el sistema heterogéneo. Como por ejemplo los sensores, el móvil que lo usamos para todo, todo tipo de dispositivos. Hay que ver cómo se puede optimizar el desarrollo de ese tipo de sistemas. Ahora mismo me estoy dedicando al tema de la energía, en concreto a la contaminación que generan los dispositivos que más gastan. Cada vez somos más los que usamos este tipo de dispositivos, y la gente no es consciente de la energía que consume enviando por ejemplo muchos mensajes de Whatsapp, correos, etc. cada persona con ello genera un tráfico que consume energía. Es lo que hace que el hardware funcione, pero es el mismo hardware lo que gasta energía.

Si uno va generando tráfico de red, hace que tanto las máquinas de origen como los routers trabajen, y si trabajan se cargan más y consumen más energía. Las TIC (Tecnología de la Comunicación y la Información) consumen cada vez un porcentaje más alto, creo que un 10% de la contaminación mundial, y cada vez va a más, porque usamos más este tipo de dispositivos móviles, como por ejemplo para pagar. Es importante que los usuarios finales sean conscientes de que también contaminan directamente.

¿Cuáles podrían ser las consecuencias a largo plazo?

Este problema de la energía se ataca a varias fases, por ejemplo en lo que es el desarrollo del sistema: si tú tienes tu programa del lavavajillas; programas que son eficientes energéticamente y eso te carga unas tres horas; si quieres uno rápido consumirás mucho, entonces eso tiene un coste a nivel de energía. Pues se trata de eso, primero de generar una aplicación que no es tan rápida o no, pero por lo menos es más respetuoso con el medio ambiente. A partir de ahí, mi idea con mi último proyecto es a base de tiempo repulsión, adaptarse al uso que hace una persona con, por ejemplo, un móvil: utilizar las aplicaciones que más use mientras que el resto en Wi-Fi no las estás usando todo el rato. Como somos tantos millones, se va sumando y entonces contribuimos a que este problema que tenemos de desarrollo no sostenible tenga un coste que no muchos ven. Estamos consumiendo cada vez más. Yo cuando tenía 20 años no tenía teléfono móvil, por lo tanto no estaba consumiendo energía. Hay que ser conscientes de ello.

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¿En qué grupos de expertos tanto fuera como dentro de la universidad está involucrada?

Dentro de lo que es la Universidad está el grupo Gisum, en la que somos alrededor de 100 personas, y dentro de ese grupo yo formé uno propio porque pido proyectos de investigación con la gente de mi equipo con la que tengo la suerte de colaborar. Somos muchas mujeres que tenemos nuestros niños pequeños pero que también nos dedicamos a esto. A nivel de relaciones internacionales, una de las cosas que tenemos que hacer los investigadores es colaborar con otros grupos, y cuanto más colaboremos y nos vayamos fuera, pues mejor. De las tesis doctorales que he dirigido, cada uno de mis designados se ha ido fuera a hacer una estancia, y como fruto de esa estancia hemos hecho una colaboración.

Yo también me he ido fuera, y me gusta colaborar con gente de fuera porque me da ideas; no soy una investigadora privada que está aquí en su despacho y no habla con nadie, eso no tiene sentido.

¿Cuál es el grupo que usted creó a partir de GISUM?

Es Component and Aspect Oriented Software Development (CAOSD).

¿Cuál es la función principal que tiene?

Somos un grupo que tenemos sentido cuando pedimos un proyecto de investigación, tenemos financiación, contratamos gente y escribimos artículos. Simplemente no somos gente que se dedica a leer un libro en clase. Les hacemos llegar al alumno esa curiosidad por investigar, esa forma de cómo acercarse a un tema, porque después de tener curiosidad por un tema, puedes volverte un experto tras haber investigado sobre ello.

¿Quién o quiénes han financiado estos proyectos de investigación?

La Unión Europea, el Ministerio y la Junta de Andalucía. También contamos con financiación privada.

¿Cuál es la recaudación exacta?

1.300.000 por ahora. Yo pensaba que era menos, porque aquí somos minoría, el resto de compañeras de otras universidades andaluzas a lo mejor no ponían la cantidad que han recaudado, pero a lo mejor han ganado más que yo (risas).

¿Recibe apoyo suficiente por parte de la UMA?

Somos personal docente investigador (PDI), y tenemos que ejercer tanto la actividad docente como de investigador/ra. Estas investigaciones han de ser de calidad, tienen que interesar a los organismos financiadores; es todo una pelota, si consigo financiación y consigo unos resultados, es más fácil producir nuevos proyectos que a su vez te dan la oportunidad de conseguir más. Yo ahora lo tengo un poco más rodado, es cuando uno empieza que es más difícil.

A mí me gusta mucho dar clase, pero necesito tiempo para investigar. El último Real Decreto que sacó José Ignacio Wert sobre los titulares de universidad que habían acreditado una trayectoria investigadora habla de lo que se llama sexenios de investigación. Cada seis años nos evaluamos, entonces eso puede reducir de 24 a 16 créditos la dedicación docente. Yo soy catedrática de universidad, pero el RD dice que los catedráticos de universidad, en vez de acreditar tres periodos de seis años [que son 18 años], tengo que acreditar cuatro, que son 24 años, y para conseguir esto no solamente tienes que ser docente investigadora, sino tener más de 24 años de antigüedad, y yo no los tengo porque no soy tan mayor. He sido titular de universidad, he pasado mis oposiciones, y  quiero también estar en seis créditos. Esto me discrimina. Mis compañeros titulares de universidad sí consiguen ese ‘premio’ de menos carga docente, y yo eso no lo tengo, sino al revés. Lo veo como un ‘castigo’.

Ahora parece que de alguna forma podrían reducir aún más esa dedicación docente pero no se sabe porque el déficit ha vuelto a subir, y como somos una universidad pública, pues son fondos públicos, y al final no sé lo que va a pasar. Somos pocos catedráticos a nivel de la UMA, por lo cual, el coste para ‘hacerlos’ no es mucho, y a mi parecer el beneficio al fin y al cabo es mayor.

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¿Por qué cree que hay tan pocas alumnas en sus clases de ingeniería informática?

Eso no solamente es al nivel de la UMA, sino a nivel nacional. Es algo que he preguntado a una de mis alumnas. Su respuesta era que ‘a las mujeres les interesa más aquellas profesiones que tienen una connotación social de ayudar a los demás’. Un ejemplo es Medicina. Creo que va a llegar un momento en el que van a salir muy pocos médicos, parece que la mayoría van a ser mujeres. También pasa en la carrera de Enfermería, donde la mayoría son mujeres.

Este año en mis clases tengo una griega y otra española, y cuando les pregunto dónde están las niñas, me responden: ‘están todas en Ingeniería de la Salud’, porque tiene una connotación de medicina. Esa es la explicación que me han dado ellas mismas, pero yo no lo entiendo, porque nosotras somos muy buenas en cuanto a proporcionar soluciones a nivel de ingeniería informática o telecomunicación, porque somos muy metódicas, y lo que es la ingeniería informática requiere ser muy organizado. En mi época éramos muchas mujeres.

¿Piensa que puede deberse a las influencias sociales?

Yo creo que los estereotipos influyen mucho. Ahora las redes sociales sirven no solamente para difundir mensajes buenos, sino para difundir, por ejemplo, que las chicas se dedican a la moda, parece que es lo ‘guay’: la apariencia física, el ser súper guapa… yo también me considero guapa y no dejo de ser una chica fantástica. En mi contexto profesional quiero que me valoren por lo que he conseguido, pero luego también me puede interesar la moda, ¿no? ¿Qué tiene que ver el que te guste eso con la ingeniería? Son cosas complementarias. Yo quiero que me traten igual que a un hombre, pero a mí que no me digan que soy igual que un hombre, yo soy diferente; soy una mujer. Somos distintos, pero quiero que me traten igual.

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Lucía Martos

Improviso todo planificadamente.

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